Los intendentes reclamaron medidas y Alberto Fernández prometió tomar “todas las decisiones que haya que tomar”

“Voy a tomar todas las decisiones que haya que tomar”, subrayó Alberto Fernández. Algunos de la decena de intendentes de la tercera sección que lo escuchaba entendieron que aludía no solo a las medidas económicas que anticipó que anunciará antes del fin de semana, si no que el Presidente dejó entrever en esa frase que…

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“Voy a tomar todas las decisiones que haya que tomar”, subrayó Alberto Fernández. Algunos de la decena de intendentes de la tercera sección que lo escuchaba entendieron que aludía no solo a las medidas económicas que anticipó que anunciará antes del fin de semana, si no que el Presidente dejó entrever en esa frase que incluso antes de noviembre podría avanzar en una oxigenación de su gabinete, como piden a viva voz desde un sector de la coalición.

“Los vi mejor de lo que pensaba”, confió sin embargo ante Clarín uno de los jefes comunales que participó este martes del asado en el aeródromo de Almirante Brown, en referencia al encuentro que reunió, después de la debacle electoral del domingo, al Presidente con Sergio Massa, Máximo Kirchner, Eduardo “Wado” de Pedro y Santiago Cafiero.

Es que, 48 horas después de la sorpresiva derrota en buena parte del país y en la provincia de Buenos Aires, los pases de factura internos y la presión del kirchnerismo para apurar cambios en el gabinete y acelerar medidas siguen al tope del ranking de las especulaciones.

Antes del almuerzo, Fernández habló de hecho un buen rato con el jefe del bloque del oficialismo en Diputados. Este lunes, trascendió, el jefe de Estado volvió a hablar de nuevo con Cristina Kirchner, tras la reunión reservada del domingo en el complejo C una vez que la derrota era un hecho. Por la tarde, la vicepresidenta había recibido en su despacho a su hijo y al ministro del Interior, una cumbre de la que surgieron críticas veladas al rumbo del programa económico y al ministro Martín Guzmán.

Es más. Andrés “Cuervo” Larroque, un encumbrado dirigente de La Cámpora, pidió públicamente cambios en las últimas horas: “Todos somos prescindibles”, lanzó. 

Desde la noche del domingo, las versiones sobre el futuro del gobierno arreciaron de nuevo. “Ya está saldado: hasta las elecciones de noviembre, nada”, insistieron este lunes desde el entorno presidencial. La frase del Presidente en Almirante Brown dejó dudas en los comensales. 

En ese contexto, los intendentes de la tercera sección, el epicentro histórico de los votos del peronismo en territorio bonaerense, aprovecharon el almuerzo de este martes para pedirle a Fernández que acelere la inyección de recursos en los sectores medios y bajos. Preocupan los precios y el consumo. Es indispensable atacar el problema, remarcan, para descontarle a la oposición en noviembre: “Necesitamos entre 5 y 6 puntos más”, dicen. 

Urgido, el jefe de Estado prometió mayor celeridad y adelantó que este jueves oficializará medidas que deberían derramar en los sectores más castigados por la crisis. Cafiero y Massa trabajaron durante la tarde, en ese y otros temas, en el primer piso de Casa Rosada. 

Con la presencia de los ministros Jorge Ferraresi, Matías Kulfas -el más apuntado junto a Guzmán- y Gabriel Katopodis; los secretarios Julio Vitobello y Juan Pablo Biondi, y la candidata Victoria Tolosa Paz, el anfitrión, Mariano Cascallares, y sus colegas Mayra Mendoza, Alejandro Granados, Marisa Fassi, Andrés Watson, Mario Secco, Fabián Cagliardi, Hernán Yzurieta ensayaron una catarsis colectiva por la derrota del fin de semana, y pidieron redoblar esfuerzos.

“No está fácil, pero vamos a intentarlo”, se sinceró uno de ellos ante este diario. Hay una sensación colectiva de que en el primer tramo de la campaña no se trabajó tan a destajo como otras veces. Del por qué, hay explicaciones para todos los gustos. 

En medio de la desconfianza interna, el Gobierno buscará de cara a las generales anclar por completo el discurso en la agenda económica, y tratará de “acelerar” los programas que no tuvieron impacto electoral y que ningún funcionario de peso se dedicó a explicar en estos meses. Uno de los comensales pidió, en esa línea, “poner la cara”. Un viejo reclamo del sector más crítico de la coalición.

La vuelta del Presidente al conurbano, en uno de los distritos en el que el frente sí triunfó el domingo, se encarna además en la inquietud de algunos en torno a los intendentes que, en noviembre, quieran abusar del corte de boleta para salvar sus ropas. “Nadie está pensando solo en los concejos deliberantes”, se excusó uno de los jefes comunales. “Queremos fortalecer”, agregó.

Fernández, que este viernes tiene previsto volar en un viaje relámpago a México a asumir la presidencia de la CELAC, visitaría en las próximas semanas a los intendentes de la primera sección electoral, donde el kirchnerismo sí perdió las primarias. Otra de las noticias del domingo que no estaba en los planes de nadie.

Pero la economía no fue el único tema de preocupación del almuerzo: se planteó también la necesidad de cortar de cuajo con las diferencias puertas adentro alrededor de la seguridad, uno de los temas de mayor preocupación de los bonaerenses.

No hubo nombres propios, pero se referían a la disputa pública entre Sabina Frederic y Sergio Berni que colabora a la “sensación de inseguridad” que alguna vez mencionó Aníbal Fernández. El Presidente explicó que buscaría una solución que hasta ahora no encontró. 

Axel Kicillof, en tanto, no pudo dar su opinión: avisó de antemano que no sería de la partida, según su entorno, por un “tema personal impostergable”. Envió a Agustín Simone, su ministro de Infraestructura.

Tuvo suerte: así como a Fernández le reclaman un cambio de equipo, los intendentes piden la misma vara para el gobernador bonaerense. No se sienten representados. 

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