Intimidades del rodaje de Secretos de un matrimonio, la serie inspirada en una joyita de Ingmar Bergman

Hubo días en el rodaje de Secretos de un matrimonio, serie limitada a cinco episodios que se estrenó el 12 de septiembre por HBO (disponible en HBO Max), en los que Oscar Isaac se sentía molesto por el equipo de filmación.El problema no eran los integrantes del equipo en sí, dijo Oscar durante una videollamada…

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Hubo días en el rodaje de Secretos de un matrimonio, serie limitada a cinco episodios que se estrenó el 12 de septiembre por HBO (disponible en HBO Max), en los que Oscar Isaac se sentía molesto por el equipo de filmación.

El problema no eran los integrantes del equipo en sí, dijo Oscar durante una videollamada en marzo con The New York Times. Sino que el trabajo que se les exigía a él y a su coprotagonista, Jessica Chastain, era tan descarnadamente íntimo -“¡Y difícil!”, añadió Chastain desde una ventana vecina del Zoom- que, cada vez que aparecía un operador de cámara o un maquillador, se sentía como una intrusión.

En sus otros trabajos, Isaac se había sentido a distancia cómoda de los personajes y sus circunstancias: intriga interplanetaria, inteligencia artificial maligna. Pero Secretos… explora la monogamia y la paternidad, territorio familiar.

A veces, Oscar filmaba una escena a la hora de acostar a su hija en pantalla (Lily Jane) y, luego, volvía a su casa y acostaba a su propio hijo en una cama del mismo modelo que la utilizada en el set, con la misma lámpara de conejito al lado, y no sabía exactamente dónde terminaba el arte y dónde empezaba la vida.

Chastain e Isaac, en la piel de un matrimonio que revisa sus necesidades. A flor de piel.

“Era sencillamente mucho”, afirmó.

Chastain coincidió, aunque lo dio a entender con más contundencia. “Quiero decir que durante cuatro meses lloré todos los días”, comentó.

Isaac, de 42 años, y Chastain, de 44, se conocen desde sus días de estudiantes en el conservatorio privado Juilliard School. Y reúnen dos décadas de amistad, admiración y una devoción compartida y obsesiva en eso que Michael Ellenberg, uno de los productores ejecutivos de la serie, considera “cinco horas de actuación cruda y desnuda”. La desnudez es metafórica, principalmente.

“Sin duda, a mí me resultó increíblemente personal”, comentó Chastain durante la llamada en nuestra primavera boreal, alrededor de un mes después de que el rodaje hubiera terminado. “Por eso no sé si tengo algo más como esto en mí. Sí, no puedo determinarlo. No puedo siquiera hablar de aquello sin…” Y se apartó de la pantalla.

La serie original Escenas de un matrimonio, escrita y dirigida por Ingmar Bergman, se estrenó en la televisión sueca en 1973. Fue su primera serie, y sus seis episodios muestran la disolución de un matrimonio de clase media. Protagonizada por Liv Ullmann, ex de Bergman, se basaba en relaciones anteriores de él, aunque no siempre de forma directa.

“Tratándose de Bergman, la relación entre lo autobiográfico y la ficción es extremadamente complicada”, sostuvo Jan Holmberg, director ejecutivo de la Fundación Ingmar Bergman.

Sensación en Suecia, la serie fue vista por la mayoría de la población adulta. Y sí, claro, la correlación no implica causalidad, pero se rumorea que, después de su estreno, los divorcios suecos se duplicaron. Holmberg recuerda haber visto una reposición cuando tenía 10 años.

“Fue un duro despertar a la vida adulta”, señaló.

El escritor y director de Secretos de un matrimonio, Hagai Levi, la vio de adolescente en la televisión pública israelí, durante una temporada suya en un kibutz. “Quedé impactado”, aseguró. La serie le enseñó que una serie de televisión podía ser algo radical, que podía ser arte.

La remake que no fue

Cuando creó BeTipul, precursora israelí de En terapia, utilizó Escenas… como prueba del concepto “de que dos personas pueden hablar durante una hora y que puede funcionar”, explicó Levi. De manera que cuando Daniel, el hijo menor de Ingmar Bergman, le propuso hacer una remake, Levi se interesó de inmediato.

Pero el proyecto decayó, en parte porque el hecho de adorar una serie no es razón suficiente para adaptarla. Ahora el divorcio es común -en Suecia y en muchos otros lugares- y el esquema de relaciones de la serie original, en la que el personaje masculino abandona a su esposa e hijos chicos por un puesto académico, no ha envejecido especialmente bien.

Entonces, hace unos dos años, Levi tuvo una revelación. Intercambiaría los roles de género. Una mujer que abandona su matrimonio y su hijo en busca de libertad (con un empresario israelí muy sexy en lugar de una cátedra visitante) podría seguir provocando debate e interés.

En esta versión del clásico de Bergman, los personajes están aggiornados: ella ya no depende económicamente de él.

Así, Marianne y Johan de la versión original se convirtieron en Mira y Jonathan, con un suburbio de Boston (recreado en un galpón al norte de la ciudad de Nueva York) en lugar del Estocolmo del original. Jonathan sigue siendo un académico, pero Mira, abogada en la serie inicial, es ahora una mujer de negocios que gana más que él.

El casting comenzó a principios de 2020. Después de reunirse con Levi, Isaac le escribió a Chastain para hablarle del proyecto. Ella no estaba disponible. Los productores eligieron a Michelle Williams. Pero la pandemia reorganizó las agendas de todos. Cuando la producción estuvo lista para reanudarse, Williams ya no estaba libre. Chastain sí. “Para mí fue el milagro más asombroso”, señaló Levi.

Alta tensión en el recorrido por las delicias de la vida conyugal.

En la ventana de al lado, Chastain se puso colorada. “Tenía mucho talento”, agregó. “Pero un talento inesperado, que desafiaba y presionaba contra conceptos e ideas”. Ella le presentó a su representante, festejaron los éxitos tempranos de cada uno y los dos fueron a los estrenos del otro. (Algunas de esas fotos se utilizan en Secretos de un matrimonio como pate del decorado).

En 2013, Chastain fue elegida para protagonizar El año más violento, de J.C. Chandor, junto a Javier Bardem. Cuando Bardem se alejó del proyecto, Jessica hizo campaña para que Isaac obtuviera tuviera el papel. Semanas antes del rodaje se reunieron para desarrollar la historia de sus personajes: un matrimonio que busca acaparar el mercado del combustible para calefacción en la Nueva York de 1981.

Una pareja aceitada

Era la primera vez que trabajaban juntos, y cada uno sentía un vínculo que iba más allá de la formación y el modo de ver paralelos. “Hay algo que nos conecta que es más fuerte que cualquier idea de personaje o historia y todo eso”, apuntó Oscar.

“Hay algo más que tiene que ver con una existencia compartida”. El director notó cómo se apoyaban uno a otro en el set y también se desafiaban mutuamente, dándose la libertad de llevar la relación entre los personajes a sitios oscuros y peligrosos. “Tienen confianza mutua espontánea”, observó Chandor.

Esa confianza eliminó la necesidad de trucos actorales o atajos, en buena medida porque conocen demasiado bien los trucos del otro. El lema de ambos, según Oscar, es: “Descifremos este (despelote)…  juntos, y veamos qué es lo más honesto que podemos hacer”.

Moni Yakim, célebre instructor de movimiento de Juilliard, ha seguido de cerca sus carreras y destacó lo que él llama el “magnetismo y la conexión espiritual” que trasmiten en la película.

“Es una especie de química”, agregó Yakim. “Pueden leer la mente del otro y uno, como público, lo percibe”.

La telepatía requiere trabajo. Cuando supieron que podía comenzar el rodaje de Secretos de un matrimonio, Chastain compró un ejemplar de All About Us (Todo sobre nosotros), un diario guiado para parejas, y fue llenando las secciones a completar del libro como si fuera el personaje de Mira. Isaac lo llevó a casa y se lo enseñó a su esposa, la cineasta Elvira Lind.

“Elvira me dijo: ‘Por fin has encontrado a tu par'”, recuerda Isaac. “‘Alguien igual de nerd que vos'”.

La pareja actoral ensayaba con Levi y por su cuenta, hablando de su transitar a través de cada escena larga, ayudándose mutuamente en las partes angustiantes. Cuando la filmación tuvo que detenerse durante dos semanas, también entonces ensayaron.

A Amy Herzog, guionista y productora ejecutiva de la serie, verlos trabajar le hizo acordar a los caballos de carrera en pleno galope. “Son dos personas que tienen muchísima preparación y capacidad”, dijo. “Porque lo que se les pedía es una proeza atlética.”

Pero ni la preparación, ni la capacidad, ni el libro All About Us los habían preparado para el efecto emocional de rodar realmente Secretos de un matrimonio. Ambos actores suelen compartimentar su trabajo colocando tabiques psíquicos entre sus papeles y ellos mismos. Pero esta vez los tabiques no alcanzaron.

“Ya en la primera semana supe que estaba en problemas”, comentó Chastain.

Isaac no sabía si iba a ver la serie terminada. “De veras es la primera vez que he hecho algo con lo que estoy totalmente conforme y que tal vez no vea nunca”, comentó. “Porque lo viví realmente. Y en cierto sentido no quiero que lo que decidan compaginar cambie mi experiencia sobre eso, que fue tan intensa”. Las cámaras captaron esa intensidad.

Si bien Chastain no es Mira e Isaac no es Jonathan, cada uno de ellos recurrió a su experiencia personal -los matrimonios de sus padres, relaciones anteriores- de una manera en que nunca lo habían hecho. Hay una escena en el angustioso cuarto episodio en la que los dos están desplomados en el suelo, con una vena de estrés abultada idéntica en cada frente.

“Es mi movida de referencia, la vena que palpita en la frente”, dijo Oscar en una videollamada el mes pasado. Jessica bromeó: “Ése fue nuestro tercer año en Juilliard, el latido”.

Para entonces, habían pasado cinco meses desde la finalización del rodaje. La vida había vuelto a ser algo parecido a la normalidad. De nuevo eran posibles las bromas. Los dos parecían más sueltos, más relajados. (Oscar ya se había servido un trago de tequila y estaba listo para un segundo). Nadie lloraba.

Jessica había visto la serie con su marido. Y Oscar, pese a su reticencia inicial, también la había visto. No parece haber cambiado su experiencia.

“Nunca hice nada parecido”, sostuvo Isaac. “Y no me imagino haciendo algo así otra vez.”

The New York Times

Traducción: Román García Azcárate

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