El increíble caso del chileno Sammis Reyes: no jugó un solo minuto al futbol americano y hoy debuta en la NFL

¿Se imaginan a Facu Campazzo jugando la Champions League? ¿A Gabriel Deck en el cuadro principal de Wimbledon? ¿O a Luis Scola probando suerte con Los Pumas en el Rugby Championship? Algo parecido está a punto de pasar en la liga deportiva más poderosa del mundo, la NFL, con el chileno Sammis Reyes, de 26…

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¿Se imaginan a Facu Campazzo jugando la Champions League? ¿A Gabriel Deck en el cuadro principal de Wimbledon? ¿O a Luis Scola probando suerte con Los Pumas en el Rugby Championship? Algo parecido está a punto de pasar en la liga deportiva más poderosa del mundo, la NFL, con el chileno Sammis Reyes, de 26 años.

A los 14, Sammis se fue a vivir a los Estados Unidos, jugó al básquet colegial y era fija en las convocatorias de la selección de su país ante cada torneo sudamericano o para las eliminatorias de los mundiales. Su sueño era llegar a la NBA, imitando a su ídolo Manu Ginobili, pero la chance nunca llegó. Sin embargo, el destino tenía guardado otro premio para su dedicación por el entrenamiento. la vida sana y la competencia.

En el momento cumbre de su carrera universitaria, su portento físico llamaba la atención de los entrenadores, no los de básquet pero sí los de futbol americano. Y justo cuando parecía dejar atrás esa etapa de su vida vinculada al deporte para volcarse de lleno al estudio, se animó a probar suerte en un campus donde habría ojeadores. Aprendió las reglas, jugó algunos “picaditos” con amigos, transformó su cuerpo y viajó a Florida para apostar su fichita. Y la rompió.

Sammis Reyes, el chileno que jugará su primer partido en la NFL con apenas unos meses de entrenamientos.

Los Washington Football Team lo captaron y hace algunas semanas lo confirmaron en el equipo luego de firmar un contrato por tres años y un monto total de 2,5 millones de dólares. Esta tarde será su debut oficial, cuando salga a la cancha en el arranque de la temporada 2021 para recibir a Los Angeles Chargers en un estadio FedEx Field que estará a tope, con 82 mil espectadores.

El partido será parte de la programación de ESPN Red Zone, el maratónico (y adictivo) ciclo de tevé que es un clásico de los fanáticos de la NFL, con todos los encuentros en simultáneo, cambiando de escenario de acuerdo a las alternativas que surgen en cada cancha. Comienza a las 14 (hora argentina) y va por ESPN Extra y Star+.

Por las nubes. Sammis Reyes pasó de dejar el deporte a integrar uno de los equipos más populares de la NFL.

Fanático de GinóbiliPero la culpa de la llegada de Sammis Reyes a la NFL la tiene Manu Ginóbili. El bahiense lo marcó desde muy chico y fue clave para su crecimiento como deportista, primero en su tierra y luego en los Estados Unidos. Así se lo contó el chileno a Clarín.

Es que mientras Manu se hacía dorado en Atenas 2004 y sumaba anillos en la NBA, del otro lado de la Cordillera, este súper atleta que hoy mide 1,96 metros y pesa 120 kilos, era un flaquito que corría hacia el aro e intentaba volcarla imitando el “eurostep”, el pasito que nuestro Gino patentó en los inolvidables San Antonio Spurs.

“Para mí Manu Ginóbili es un ídolo. Desde muy chico, saber que él estaba del otro lado de la Cordillera era una gran inspiración. Los chilenos nunca tuvimos un jugador en la NBA. Ustedes han tenido varios. Entonces, para nosotros, mirar a la Argentina era decir: ‘Están haciendo algo bien allá, hay que imitar lo que están haciendo’. Esa curiosidad de saber lo que hacía Ginobili, cuál era su filosofía, siento que abrió algo dentro de mí que me hizo seguir toda su carrera. Hasta el día de hoy es un ídolo para mí”, decía Sammis hace unos meses, desde Washington DC.

Reyes llegó a la selección juvenil chilena de básquet, participó en torneos internacionales y a los 14 años integró una delegación que durante dos semanas se entrenó en el CENARD, en Buenos Aires, donde jugó varios amistosos contra la Argentina. “Al que más recuerdo es a Gabriel Deck, un muy buen deportista. Lo conocí muy chico y se veía que él iba a hacer cosas grandes. Tiene mi edad y jugábamos en la misma posición, nos enfrentamos muchas veces”, cuenta con una sonrisa.

En esos cruces juveniles dejó tan buena impresión que algunos equipos de la Liga Nacional intentaron ficharlo, entre ellos Atenas de Córdoba y Peñarol de Mar del Plata. En el caso de haber aceptado esas ofertas, otra hubiera sido la historia para el oriundo de Talcahuano, una ciudad de 160 mil habitantes que da al Pacífico, 500 kilómetros al sur de Santiago de Chile. Pero su camino apuntaba hacia el Norte.

Sammis Reyes en sus tiempos de basquetbolista jugando para la Selección de Chile.

En ese momento, Sammis aceptó una beca y desembarcó en el básquetbol colegial de los Estados Unidos. Mientras tanto, siguió compitiendo con la selección de Chile, y formó parte del combinado que luchó por un lugar en el Mundial de China 2019. Quería ser el primer chileno en llegar a la NBA pero no lo logró: era tan imponente su físico que los llamados que recibía para continuar su carrera eran para preguntarle si jugaba al futbol americano. Nunca los tomó en serio, hasta que un día se decidió.

Para ello tuvo que desarrollar su cuerpo, cambiar su alimentación y toda su rutina de entrenamiento. Además, pasó diez semanas jugando partidos con sus viejos compañeros de la etapa universitaria, incorporando términos y movimientos propios de un deporte que combina fuerza, destreza y cerebro.

Sammis Reyes tuvo que cambiar su cuerpo: consume 6 mil calorías diarias.

“Me tomé 365 días para cambiar mi cuerpo y aprender el deporte, los roles de cada jugador en la cancha. Tuve que ganar alrededor de 15 kilos, pasé de pesar 105 a 120 kilos. Trabajé mucho mi velocidad y aumenté mucho mi fuerza, mi masa muscular. Tengo que comer alrededor de 6 mil calorías diarias para mantener este peso. Es un trabajo duro. A todos nos gusta comer pero a veces no tengo ganas y debo comer igual”, explica Sammis.

Y agrega, con tono serio: “Un desayuno pueden ser 1.200 calorías: un batido de proteínas, un mix de frutas, espinacas, 5 huevos con claras adicionales, pan integral, una banana… Es un requerimiento alimenticio muy grande”.

Sammis Reyes nunca había jugado al futbol americano. Se pasó 10 semanas practicando con viejos compañeros de la universidad. Su esfuerzo dio resultados.

Este año, recibió una invitación para probarse en el International Player Pathway, un programa de la NFL al que acuden deportistas de todo el mundo a excepción de Estados Unidos y Canadá. Los que se destacan por encima de la media (muy pocos), son cedidos a alguna franquicia al azar para integrar los equipos de entrenamiento. Es una estrategia de la NFL para globalizar a la liga más allá de las fronteras de Norteamérica.

Sin embargo, lo de Sammis fue tan impactante que los Washington Football Team pusieron sus ojos sobre él y se apuraron en hacerle un contrato por fuera de las instancias del programa IPP. El 13 de abril, el chileno posó feliz poniendo su rúbrica en las oficinas del “equipo sin nombre”, que la temporada pasada dejó atrás el famoso mote Redskins por considerarse ofensivo y todavía no eligió uno nuevo. “La nueva incorporación”, escribieron en Twitter, con un impactante video que muestra todo lo que es capaz de hacer el chileno.

De esta manera, Sammis se une a un selecto club, el de los únicos sudamericanos que llegaron a la NFL: allí aparecen tres argentinos, tres colombianos, dos venezolanos, un brasileño, un boliviano, un paraguayo y un guyanés, de acuerdo a los registros online del sitio Pro Football Reference.

De todos, el más exitoso fue Martín Gramática, el “kicker” argentino que se consagró con un Superbowl (único para esta parte del planeta) pateando para los Bucaneros de Tampa Bay en 2002, cuando marcó 12 puntos. “Me provoca alegría que haya un sudamericano en la NFL. Físicamente es un monstruo, se ve muy fuerte y veloz”, señaló Gramática a un medio chileno.

En el caso de Sammis, su posición en cancha es la de “ala cerrada”, una función que lo hace participar más de las acciones de juego, bloquear, correr y atrapar los pases que le podría llegar a lanzar el carismático Ryan Fitzpatrick, nuevo mariscal de campo de los Washington. El veterano barbudo Fitzmagic, como le llaman, es uno de los personajes más carismáticos del mundo NFL, pasó por nueve equipos y es capaz de hacer genialidades como esta.

#FinsUp perdía en Las Vegas contra #RaiderNation y se esfumaban sus chances de ingresar a Playoffs. Hasta que Brian Flores sacó a Tua y puso a Ryan Fitzpatrick. Lo que sigue ya se lo imaginan: Fitzmagic en su estado más puro. Increíble pic.twitter.com/6NfFYOwkrq

— Andrés Schimelman (@andischimelman) December 27, 2020 Aunque poco frecuente, el paso del básquet universitario al futbol americano tiene otros casos emblemáticos en la historia de la NFL, como Antonio Gates, Tony González y Jimmy Graham.

“Quiero jugar, quiero ganar, yo no vine a hacer este deporte por la fama o los seguidores de Instagram. Vine a hacer este deporte porque quiero estar en esa cancha y pelearlo. Para representar a mi equipo pero también a mi país, los jóvenes van a estar mirando y diciendo ‘nosotros podríamos estar ahí'”, asegura Sammis.

Sammis Reyes vive en Washington junto a Nicole, su novia estadounidense.

Y se ilusiona: “El día que anote a un touchdown se lo voy a dedicar a mi familia pero también a toda la gente en Chile, a un país entero, a esos niños que tienen 6 o 7 años y están mirando, que vean eso y sientan ‘él es chileno, es parte de nosotros'”.

Sammis entró en la consideración de Ron Rivera, el coach latino de los WFT que llegó a la franquicia el año pasado y la llevó a los playoffs, aunque ganó otro torneo mucho más importante: superó un cáncer en un ganglio linfático y cumplió su tratamiento oncológico sin perderse un solo partido.

Los especialistas están asombrados por el trabajo de Reyes en la pretemporada. A pesar de que debe mejorar su técnica a la hora de las recepciones y las rutas de sus carreras para atravesar las defensas rivales, cuenta con un atributo poco común: no le teme a los golpes. 

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