Baja de casos de Covid: hasta cuándo habrá que seguir usando el barbijo en la calle

Hubo un tiempo en que si uno se mandaba sin barbijo por la calle se exponía (además de al Covid) a ser socialmente considerado, o un ego-runner-cheto, o un provocador, un individualista antisistema, un desinformado. Ya no. Cuando la temperatura toca los 20 grados, con la curva de casos en baja hace 15 semanas, la rebeldía emerge y con las erre marcadas…

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Hubo un tiempo en que si uno se mandaba sin barbijo por la calle se exponía (además de al Covid) a ser socialmente considerado, o un ego-runner-cheto, o un provocador, un individualista antisistema, un desinformado. Ya no. Cuando la temperatura toca los 20 grados, con la curva de casos en baja hace 15 semanas, la rebeldía emerge y con las erre marcadas se vomita la pregunta: por qué hay que seguir usando el barbijo en la calle.

Quien firma estas líneas es una persona cautelosa e informada. Doble barbijo siempre. Escalera y no ascensor. A pie o bici. Bondi -en lo posible- no. Es diario el tironeo con algunos que subestiman el contagio, lanzando esbozos inductivos ridículos como “¿por qué tendría jusssto tanta mala suerte?” Una batalla estéril que ha dado los frutos vinculares más podridos.

A nosotros, la existencia de la posibilidad del contagio nos parece razón de sobra para intentar evitarla. No hay esfuerzo en lo que suma tranquilidad.

Hoy nos une el hartazgo.

Y, en días cálidos, el irremediable fermento debajo del barbijo. ¿No podemos dejar de usarlo al menos en la vereda?

A poca distancia, aun al aire libre, los expertos recomiendan cumplir a rafatabla el uso de barbijo. Foto: Fernando de la Orden

Clarín consultó a la Ciudad y a la provincia de Buenos Aires si estamos cerca de que deje de ser obligatorio. La respuesta, unánime y veloz, fue un enfático “no”. “No por ahora”.

PaísesEn Finlandia, usar barbijo por la calle fue toda la pandemia una “recomendación”. Pocos lo usan. Todos se lo ponen para entrar a negocios. En Francia, usarlo en la calle no es obligatorio desde junio. En Italia y Bélgica, igual.

En España, lo mismo, pero la ola de Delta enfatizó el uso del tapabocas incluso al aire libre.

En Brasil es obligatorio como en Argentina, pero, explicó Fernando Spilki, investigador de la Universidad Feevale, que coordina la red universitaria de vigilancia genómica Corona-ômica/BR-MCTI, no se usa mucho porque “no se controla el uso en la calle. Sí en lugares como ferias y otras aglomeraciones”.

En las bicisendas porteñas, el uso de barbijo sigue siendo bastante frecuente. Foto: Lucía Merle

Parece difícil encontrar una regla perfecta que establezca el uso opcional del barbijo en la calle, instando a la responsabilidad individual y al sentido común: colocárnoslo en zonas de alta concurrencia. Y desde ya, en interiores, siempre.

¿En el medio nos colgaría de la oreja? ¿De la muñeca? ¿Del cuello? ¿Y si se cayera? ¿Y si no los olvidáramos?

BalanceExpertos consultados para esta nota coincidieron en que mientras más compleja sea una regla, menos se cumplirá.

José Luis Jiménez, eminencia en materia de transmisión aérea del Covid, químico, investigador de la Universidad de Colorado (Estados Unidos) y quien lidera el grupo Aireamos, distinguió “un par de consideraciones”.

“Desde el punto de técnico, si todos hicieran caso las cosas serían distintas. Es decir, que el contagio ocurre cuando charlás a muy poca distancia, aunque sea un espacio abierto, o cuando compartís un espacio cerrado. En esos casos el barbijo es necesario”, enfatizó.

Luego dijo que “es distinto si estás a un par de metros de la persona, en cuyo caso la probabilidad, al aire libre, es muy baja. Sin embargo, la gente no entiende que en una terraza, charlando de cerca, es necesario usar el barbijo”.

Según Wanda Cornistein, jefa de Infectología del Hospital Austral, “hay que ser cautelosos” y considerar que “en general, cuando se indica utilizarlo en algunos lugares, tiende a dejarse de usar en todos. Si nadie controla, en general no se cumple y cuanto más diversa es la indicación, más difícil de acatar”.

En Villa Fiorito, una mujer camina por la calle con su barbijo o tapabocas. /EFE

Para la médica, una meta razonable sería “esperar a tener la mayor parte de la población con alta tasa de vacunación”.

Andrea Pineda Rojas, experta en contaminación atmosférica, investigadora del Centro Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA-UBA-Conicet), recordó que “el tema es que hay dos formas de contagio, en cercanía y a distancia. El riesgo depende del tiempo de exposición”.

En este sentido, “si bien afuera la probabilidad de contagio es menor, hay condiciones que podrían ser riesgosas y esto está muy poco estudiado. A diferencia de lo que pasa con las gotas grandes, para aerosoles no hay auna distancia de seguridad tan clara”.

Delta sobrevolandoPineda Rojas cree que, “dado que empieza a haber transmisión comunitaria de la variante Delta -mucho más contagiosa que las anteriores- éste no sería el momento de relajar el uso de barbijo en exteriores”.

Spilki, desde Brasil, coincidió en la cautela: “Es un momento de transición entre la predominancia de Gamma a Delta. Aun con la sensación de un bloqueo parcial dado por la vacunación y la reciente circulación de Gamma, no sabemos cuánto va a durar esta situación. La vacunación no avanzó lo suficiente. Hay que mantener las precauciones”.

Cristina Freuler, jefa de Infectología del Hospital Alemán, opinó en una dirección distinta: “No hay inconveniente, ya que el distanciamiento en la vía pública es casi un hecho”.

“Ni siquiera estamos parados esperando en un semáforo los 15 minutos que establece la definición de contacto estrecho. Obviamente, si alguien pasa y nos tose directamente a la cara, los 15 minutos son anecdóticos. Sería lógico usar el barbijo en los comercios y en el transporte público”, evaluó.

Con la baja de casos de Covid, el uso de máscaras tipo “soldador” combinado con barbijo parece menos frecuente. Foto: Germán García Adrasti

Buscando un punto medio, Cornistein ordenó los conceptos: “La idea es cumplir con el trípode: distancia social, uso de tapabocas y buena ventilación. Cuando reforzás una, las otras podrían relajarse. Cuando no cumplís una, el resto debe reforzarse”.

Quizás, señaló Jiménez, “la gente está cansada y sea riesgoso dar instrucciones complejas. Todo termina resumido en ‘ok, al aire libre no se usa. Ya está'”.

“El uso del barbijo al aire libre es una decisión político sanitaria que debe tomarse en base a cuán bien informada está la gente”, agregó el experto, y concluyó: “Las dinámicas de las olas no se entienden bien y en muchos sitios los epidemiólogos están sorprendidos por los distintos eventos supercontagiadores que se detectan. Por ahora, en Argentina no asomó Delta, pero quién sabe”.

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