Por qué Messi se llevó una camiseta de River después de su noche soñada en el Monumental

Si bien la Selección argentina de fútbol es el equipo de todos, se sabe que históricamente la casa del equipo nacional ha sido el estadio de River Plate. Allí juega el conjunto albiceleste la mayoría de sus partidos y, en consecuencia, es el recinto local que más veces ha pisado Lionel Messi. Quien no solo…

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Si bien la Selección argentina de fútbol es el equipo de todos, se sabe que históricamente la casa del equipo nacional ha sido el estadio de River Plate. Allí juega el conjunto albiceleste la mayoría de sus partidos y, en consecuencia, es el recinto local que más veces ha pisado Lionel Messi. Quien no solo tiene ese vínculo con el conjunto millonario, claro. Y en la noche de sus tres goles y la celebración de la Copa América junto al público que volvió a la cancha, se llevó un obsequio muy especial.

El 10 argentino viajó de regreso a París con una casaca riverplatense en la valija. ¿Firmará con el equipo de Marcelo Gallardo? ¿Cambió su corazón rojinegro de Newell’s por esa afirmación puramente sostenida en el deseo que más de un hincha de River tiene respecto a una supuesta condición de Messi hincha rojiblanco?

Messi celebra su primer gol ante Bolivia. Foto Marcelo Carroll

Nada de eso.

El presente fue obra de Diego Fabre, utilero riverplatense. La razón no tuvo tanto que ver con una decisión oficial (no había nada preparado) sino que el empleado quiso homenajearlo por una razón particular: él fue quien le otorgó a un pequeño Messi, en 1999, la camiseta que usó cuando se fue a probar al club de Núñez. De modo que, en cierta forma, cerró el círculo.

Y es lo que también en algún punto rezan el número y la leyenda que estampó en la camiseta: el 21, por los años que pasaron, el nombre de Leo, claro, y un “Gracias” en la parte baja de la espalda. Así lo contó en su cuenta de Instagram.

Aquel desenlace de la historia entre el mejor futbolista del mundo y el club argentino es por demás conocido: Newell’s no le dio el pase y la familia Messi se terminó trasladando a España, donde Barcelona pagaría por su tratamiento hormonal para colaborar con su crecimiento.

Fabra, antes de aquel desenlace que podría haber cambiado la historia, vio en vivo al mejor jugador de estos tiempos cuando apenas era un purrete. Y nunca lo olvidó, lo cual no es poco decir; porque vaya si pasan chiquilines por las inferiores, y cómo recordarlos a todos, y más aun cuando se trata de uno que ni siquiera terminó jugando en el club.

Ese gesto terminó siendo correspondido, porque Messi, en agradecimiento, le dejó una camiseta suya de Argentina con su nombre y el número 10. Una que el utilero guardará por siempre.

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