La Visión Estratégica de Federico Pinedo (a 50 años de su muerte)

Federico Pinedo piensa a lo largo de su trayectoria, y desde su formación inicial en el marxismo al lado de su maestro Juan B. Justo – que fue el 1er traductor de “El Capital” de Marx al castellano, y el delegado del socialismo argentino a la 2da Internacional -, que el crecimiento económico de la…

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Federico Pinedo piensa a lo largo de su trayectoria, y desde su formación inicial en el marxismo al lado de su maestro Juan B. Justo – que fue el 1er traductor de “El Capital” de Marx al castellano, y el delegado del socialismo argentino a la 2da Internacional -, que el crecimiento económico de la Argentina es inseparable de un determinado tipo de inserción internacional.

Esto significa que hay que buscar la participación de la Argentina en las corrientes centrales de la época en lo que hace a la innovación tecnológica, la capacidad empresarial, y el financiamiento.

El 2do elemento que distingue a la visión de Pinedo consiste en determinar cuál es el eje del capitalismo en cada momento histórico; y él, como la Argentina de su tiempo, incluyendo el yrigoyenismo, y la Generación del ’80, determinó que hasta 1930 ese centro y eje era Gran Bretaña, la capital de las finanzas globales, y el resguardo y custodia del “patrón-oro”, el arco de bóveda del sistema global del siglo XIX.

Novedad históricaLa novedad histórica que representó Federico Pinedo surgía de una lección aprendida de Juan B. Justo, que en 1895 estableció que el capitalismo más avanzado y pujante de su época era el norteamericano, aunque el eje hegemónico del sistema estuviera todavía en el Reino Unido, y especialmente en la City de Londres.

En 18 artículos de “La Vanguardia”, Juan B. Justo señaló que “EE.UU. es el país donde el capitalismo se desarrolla más grande y más libre, y dónde conviene estudiar su evolución”.

Para Justo, “Norteamérica es el país de las invenciones y las máquinas, y dónde la competencia es el principal factor de crecimiento económico; y es allí donde el trabajo humano ha llegado a un máximo de intensidad y eficacia/productividad”.

La opción de Justo por EE.UU.Por eso Justo estaba convencido en 1895 de que EE.UU., por su extraordinaria capacidad económica y excepcional productividad, era la próxima gran potencia mundial, por encima de Gran Bretaña. Esta convicción fue asumida en todos sus términos por su principal discípulo intelectual que era Federico Pinedo.

Por eso Pinedo fue el único argentino de su generación que después de la crisis del ’30 comprende que hay que otorgar prioridad a EE.UU. y no a Europa.

Dice Pinedo en 1941: “…ha sido un grave error mirar a Europa como el modelo principal, mientras que EE.UU, esa enorme nación de este continente, desarrolla y organiza una nueva forma de existencia”; y como la cuestión era la integración con EE.UU, y no con Gran Bretaña y el continente europeo, se necesitaba disponer de una industria especializada en recursos naturales destinada a competir en el mercado norteamericano, sumada a un agro de primer nivel mundial como el que ya tenía la Argentina.

Y esta transformación estructural requería para Pinedo el logro de 2 condiciones: una alianza estratégica con EE.UU., y luego la creación de una zona de libre comercio con Brasil – que era el aliado estratégico de Washington en América del Sur y combatió en la 2da Guerra Mundial -, como paso previo para la integración con la industria brasileña y la acción común en el mercado estadounidense. Por eso Federico Pinedo es el antecedente directo de la creación del Mercosur.

El triángulo Argentina/Brasil/EE.UU. El destino argentino, en suma, dependía para Pinedo de la construcción de un triángulo Argentina/Brasil/EE.UU; y que sumara a su agro tradicionalmente competitivo mundialmente una industria especializada capaz de competir internacionalmente.

Polémica con la CEPAL Un enorme acierto conceptual y teórico de Pinedo fue su rechazo a la teoría de la dependencia (“deterioro de los términos de intercambio”) establecida por la CEPAL, liderada entonces por Raúl Prebisch, en la década del ’50, así como su correlato mítico, la teoría del “atraso” de la Argentina.

Las razones de Pinedo en sus disputas con la CEPAL eran las siguientes: ante todo que la estructura rural de la Argentina tiene unos rasgos que la propia CEPAL ha definido como característicos del capitalismo avanzado. “Las chacras de subsistencia pre-capitalistas – dice Pinedo -, como las que ha habido y hay en otros países de América Latina son extrañas a nuestra organización social”.

Asimismo, la condición de gran exportador de agroalimentos de la Argentina es la expresión de la superior productividad de su agro.

Por eso, ya lo había dicho Juan B. Justo, “…la agricultura argentina es a tal punto capitalista, y vinculada a la economía mundial, que el proceso económico del país sigue el mismo curso del capitalismo internacional, solo que con un ritmo más acelerado”.

Respaldo al giro estratégico de Perón Pinedo, por último, fue el único dirigente de la oposición que respaldó el giro estratégico de Perón después de 1950 hacia el capital extranjero y el acuerdo con EE.UU., revelado por el contrato con la California Argentina (Standard Oil), y la instalación de la industria automotriz norteamericana en Córdoba (talleres de Henry J. Kaiser).

Pinedo rechazaba todo intento de guerra civil y propugnaba la unión de los argentinos; y esto lo hizo en 1954/1955 después de los trágicos acontecimientos del 16 de junio y con las 9 iglesias principales de Buenos Aires incendiadas.

Federico Pinedo fue un gran argentino, y una figura fundamental de su historia y de su economía.

SN

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