La pandemia empeoró el acceso a las necesidades básicas en los hogares numerosos y con niños

Mientras que en la población general la pobreza en la segunda parte del año 2020 fue del 44,7%, en el caso de familias con niños o adolescentes este indicador alcanzó al 64,6%. En cuanto a la inseguridad alimentaria, el escenario actual se caracteriza por altos niveles de inseguridad alimentaria moderada (13,3%) y severa (8,8%), totalizando…

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Mientras que en la población general la pobreza en la segunda parte del año 2020 fue del 44,7%, en el caso de familias con niños o adolescentes este indicador alcanzó al 64,6%. En cuanto a la inseguridad alimentaria, el escenario actual se caracteriza por altos niveles de inseguridad alimentaria moderada (13,3%) y severa (8,8%), totalizando un 22,1%.

Una persona padece inseguridad alimentaria cuando carece de acceso regular a suficientes alimentos nutritivos para un crecimiento y desarrollo normales, y para llevar una vida activa y saludable.

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El informe “Riesgos alimentarios y prácticas de consumo, haciendo foco sobre el Área Metropolitana de Buenos Aires” fue realizado en el marco del convenio de colaboración entre la Universidad Católica Argentina y la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

Pobreza y escasez de acceso a alimentos De la mano de un marcado aumento de la pobreza a nivel nacional se evidencia una situación alimentaria de extrema fragilidad. En contextos altamente inflacionarios, la mayor proporción de gastos alimenticios implica una mayor dificultad para poder alcanzar el consumo adecuado de alimentos. Esta disminución de la capacidad de acceder a los comestibles se traduce en situaciones de inseguridad alimentaria. En el 20% más pobre de los hogares del país el gasto en alimentos y bebidas representa más de un tercio de su gasto total.

Se hace evidente la particular vulnerabilidad por parte de los hogares con niños residentes en el conurbano. La incidencia de la inseguridad alimentaria total resulta aproximadamente tres veces mayor en el Conurbano que en la Ciudad de Buenos Aires para hogares sin niños; y 1,6 veces mayor para hogares con niños.

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En lo que respecta a la inseguridad alimentaria severa también se encuentran diferencias estadísticamente significativas entre la ciudad y el Conurbano, esto se verifica tanto para hogares sin niños como para hogares con niños. Para el primer grupo la brecha en la incidencia de la inseguridad severa entre las regiones es de aproximadamente 4,3 veces, mientras que para los hogares con niños se verifica que la brecha en la incidencia es menor, siendo 60% mayor en el Conurbano que en la ciudad. Sin embargo, en el Conurbano no se registran diferencias significativas entre la incidencia de la inseguridad severa entre hogares con y sin niños, esto si ocurre para la inseguridad alimentaria total.

Agustín Salvia, el titular del observatorio y coordinador del estudio, explicó que “en un contexto caracterizado por una tasa de 22,1% de inseguridad alimentaria total entre los hogares urbanos de la Argentina, se destaca la mayor probabilidad de sufrir dichas situaciones asociada a los hogares en condiciones de pobreza. Efectos similares se replican entre los hogares de menor nivel socioeconómico, quienes tienen 8 veces más probabilidades de incurrir en situaciones de inseguridad alimentaria, en relación al 25% de los hogares de mayor nivel socioeconómico”. 

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Si bien entre el AMBA y el resto urbano del país no se observan grandes distancias en este sentido, focalizando dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires se conforman brechas interjurisdiccionales relevantes: en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se registra un 7,6% de hogares en situación de inseguridad alimentaria, mientras que esta proporción asciende a 27,6% en el Conurbano Bonaerense.

BF CP