Por la inflación y la suba del dólar, hace 20 años que caen los depósitos de largo plazo

En un país marcado por la crisis, la inflación y la incertidumbre económica mirar hacia un horizonte de mediano plazo puede resultar complicado. La desconfianza de los argentinos se ve en los plazos que eligen los ahorristas para hacer sus depósitos en los bancos: mientras en el año 2000 más del 40% de los plazos…

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En un país marcado por la crisis, la inflación y la incertidumbre económica mirar hacia un horizonte de mediano plazo puede resultar complicado. La desconfianza de los argentinos se ve en los plazos que eligen los ahorristas para hacer sus depósitos en los bancos: mientras en el año 2000 más del 40% de los plazos fijos estaban colocados a más de dos meses, en la actualidad más del 80% que ahorra en pesos no quiere dejar el dinero congelado por más de 59 días.

El mes pasado, los plazos fijos del sector privado en pesos crecieron en términos nominales un 53% respecto a lo que se veía en agosto de 2020. Si se observan los distintos plazos a los que está colocado este stock de pesos, los plazos fijos de menos de dos meses crecieron casi 56%, mientras que los superan ese tiempo lo hicieron en un 42,5%.

Un informe de IARAF puso la lupa en la composición de este stock: en agosto último, solo el 19,8% de los plazos fijos privados en pesos fueron colocaciones a 60 días o más. Dentro de este universo, 8,2% corresponden a 60-89 días, 9,2% a 90-179 días, 2,3% a 180-365 días y 0,1% a más de 366 días.

“Los depósitos a mayores plazos son esenciales para financiar la inversión productiva en una economía”, resaltó Nadin Argañaraz, auto del artículo. Es que estos pesos son los que en definitiva los bancos pueden prestar a un plazo más largo, que es el que necesitan las empresas para financiarse.

“El principal desincentivo a las colocaciones de más largo plazo es la inestabilidad macroeconómica. Resulta vital estabilizar la economía y generar las condiciones que permitan previsibilidad. Esta es una condición necesaria para que los depósitos puedan empezar a estirar sus plazos y de esa forma los bancos dispongan de capacidad prestable de largo plazo para financiar inversión productiva”, dijo Argañaraz.

El temor al salto del dólar y la inflación profundizó la tendencia en los últimos meses. Una de las alternativas que encuentran los ahorristas, son los plazos fijos indexados, que siguen la evolución de los precios. Si bien crecen con fuerza desde hace un par de años, al mes pasado los plazos fijo UVA representaban el 4,3% del total de los depósitos en pesos.

En la comparación histórica, se nota la caída de los plazos fijos a más cantidad de días, pero también un incremento en su participación total dentro del PBI: “Durante el año 2020, el ratio alcanzó el equivalente a 6,1% del PIB, el valor más alto de los últimos 15 años. La pandemia generó un aumento de liquidez en manos de muchos agentes económicos, siendo los plazos fijos un claro reflejo de ello”, destacó el trabajo.

“La búsqueda de un resultado fiscal que quite presión a la capacidad prestable de los bancos también es esencial. La historia de los últimos 22 años refleja claramente la pérdida de capacidad prestable genuina para fondear inversiones que requieren un período de recupera de plazo largo”, afirmó Argañaraz.

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