Juan Martín Del Potro tiene todo el derecho de decidir su destino y perseguir el sueño de volver a ser feliz en una cancha

La reciente visita de Juan Martín Del Potro a Nueva York y al Abierto de Estados Unidos, para él fue como una suerte de reencuentro. Estar nuevamente en un lugar de los más lindos del mundo y que representa, tal vez, las mejores escenas de su carrera deportiva, donde vivió los momentos más increíbles, donde,…

juan-martin-del-potro-tiene-todo-el-derecho-de-decidir-su-destino-y-perseguir-el-sueno-de-volver-a-ser-feliz-en-una-cancha

La reciente visita de Juan Martín Del Potro a Nueva York y al Abierto de Estados Unidos, para él fue como una suerte de reencuentro. Estar nuevamente en un lugar de los más lindos del mundo y que representa, tal vez, las mejores escenas de su carrera deportiva, donde vivió los momentos más increíbles, donde, tal vez, cumplió su gran sueño. Además se dio el gusto de hacer una práctica simbólica con otro ídolo neoyorquino: John McEnroe. También se prestó a distintos medios para recordar su carrera, revivir momentos y hablar también de la parte más dura, de la menos feliz que tiene que ver con sus lesiones y con sus distintas complicaciones físicas; por sobre todo habló de la más reciente.

El no compite desde junio de 2019; ya son más de dos años y ese tiempo, sumado a las enormes interrupciones que tuvo su carrera ya con las lesiones en sus muñecas, es demasiado (hacer un inventario de todas sus lesiones sería un trabajo interesante pero no para esta oportunidad).

Lo cierto es que la carrera de Juan Martín Del Potro tuvo siempre una enorme incertidumbre tanto para los fanáticos y los torneos como para la prensa siempre pendiente de si se presentaba en la ronda siguiente, si terminaría un torneo, si competiría a la semana siguiente; esas incertidumbres se volvieron a reflejar en esa visita a Nueva York.

John McEnroe y Juan Martín Del Potro juntos otra vez.

Tomando sus propias palabras, dejó sensaciones varias. Certezas, tal vez una sola. Claramente  Del Potro vive un momento muy pero muy difícil y tal vez entendió que le serviría volver a estar cerca, a ilusionarse, a estar en contacto con la gente, a sentir ese cariño y ese afecto porque Nueva York, y puntualmente su torneo, es de uno de los lugares donde él más querido se siente después de su país. En esa ciudad se siente protegido, siente que en Nueva York es feliz porque allí logró cumplir su sueño.

En sus palabras dejó ver que sus intenciones de volver a competir siguen en la agenda. Ya se había hecho hasta alguna suerte de pequeños engaños o le tiró a la gente la ilusión -que en aquel momento se entendió como una utopía- de poder llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio. Que fue válida, por cierto, si eso era un estímulo para ilusionarse a continuar en esa batalla.

Cuando el público lo ve y cuando los fanáticos lo vuelven a tener cerca se vuelve a ilusionar el mundo del tenis con su regreso, pero ya para Juan Martín su ilusión no tiene que ver con volver a estar en un ranking determinado, o ganar tal o cual torneo. Tiene mucho más que ver con algo más esencial, más de la vida misma que representa eso básico que es volver a estar en un lugar en el que fue feliz; eso representaría volver a estar en una cancha de tenis por sobre todo no permitiendo que una maldita rodilla termine decidiendo cuándo es el final.

Se lo alienta más que nunca y se lo apoya incondicionalmente en ese gran partido que juega porque, si hay algo que Del Potro merece y se ganó el derecho, es elegir por su propia voluntad y libre deseo cuándo retirarse y de qué forma hacerlo.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA