El Gobierno espera un resultado favorable en las elecciones para intentar plasmar consensos con la oposición

Hace dos semanas el Gobierno ya había acusado recibo del impacto del Olivosgate, que siempre intentó relativizar en términos electorales. El Ejecutivo ya se había cerrado sobre su núcleo duro de votantes para evitar fugas con discursos más parecidos al que Alberto Fernández, Axel Kicillof y Sergio Massa pronunciaron el miércoles en el cierre cruzado…

el-gobierno-espera-un-resultado-favorable-en-las-elecciones-para-intentar-plasmar-consensos-con-la-oposicion

Hace dos semanas el Gobierno ya había acusado recibo del impacto del Olivosgate, que siempre intentó relativizar en términos electorales. El Ejecutivo ya se había cerrado sobre su núcleo duro de votantes para evitar fugas con discursos más parecidos al que Alberto Fernández, Axel Kicillof y Sergio Massa pronunciaron el miércoles en el cierre cruzado -en Mar del Plata, Bahía Blanca y Junín- de la campaña bonaerense del Frente de Todos en el que Máximo Kirchner fue la voz más moderada o, por lo menos, el único de los 5 oradores que no gritó.

Por esos días, el presidente de Diputados y el jefe de Gabinete Santiago Cafiero expusieron en el Consejo de las Américas, frente a empresarios, la necesidad de avanzar en consensos entre oficialismo y oposición. Paradójicamente, Massa no estaba muy al tanto de los dichos del ministro coordinador entonces. Fue también más explícito sobre el horizonte de acuerdos que todo el espectro político debería plasmar: Educación, Deuda y Educación.

En el Ejecutivo reconocen que la dinámica de la campaña obliga a postergar cualquier acuerdo. Los misiles que se tiran de un lado y otro no colaboran para ningún entendimiento. El jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, amigo personal Massa, fue otro de los que -durante su exposición ante empresarios argentinos y estadounidenses- propuso generar acuerdos interpartidarios y terminar con la grieta. El miércoles, en cambio, llamó a echar al kirchnerismo con las urnas. La misma lógica siguió su socia política María Eugenia Vidal, otra de las oradoras que hace dos semanas hablaba de las bondades de generar consensos.

Un resultado adverso para el Gobierno el domingo podría alejar más las chances de un acuerdo político con leyes que podrían necesitar mayoría especial. Todavía está fresco el recuerdo de la convocatoria tardía que lanzó Mauricio Macri, ya golpeado por la crisis de 2018, a comienzos de 2019. El entonces presidente pretendía que todos los candidatos o representantes de las fuerzas políticas firmaran 10 consensos básicos. Solo se sumaron Juan Manuel Urtubey y Miguel Angel Pichetto, que terminó acompañando a Macri en la fórmula. Massa y Cristina Kirchner -que todavía no había ungido a Alberto Fernández, pero ya recibía sus consejos- se resistieron.

En los pasillos de una Casa Rosada semivacía por los actos de campaña, un estrecho colaborador del Presidente aseguró que el Ejecutivo apuesta a fortalecerse en los comicios para convocar a la oposición. “Si ganamos -y ganar es ganar por un voto- la economía va a volar”, prometió En la antesala de las PASO -que el Presidente volvió a plantear a última hora como un plebiscito de su gestión- en el Ejecutivo relativizan las proyecciones de las consultoras privadas y de organismos como el FMI que visualizan para el año que viene un crecimiento de 2,5 puntos del PBI, pero con inflación alta. “Si ganamos, vamos a crecer mucho más”, se entusiasman secretarios con poder de ministros sin dejar de usar el condicional.

Postal repetida. Alberto Fernández en Olivos con Kicillof y Rodriguez Larreta. Foto: Archivo

Entre los albertistas se aplica la misma lógica respecto a la convivencia con sus socios, quienes insisten en reclamar cambios en los nombres y las formas del Gobierno. “Si ganamos, se tranquiliza el espacio”, razonan. No hace falta decir qué ocurriría en el caso de una derrota.

La épica de un posible triunfo para el Gobierno radica en el hecho de que casi ningún oficialismo nacional en todo el mundo pudo ganar una elección en el medio de la pandemia. Imponerse en comicios intermedios en la Provincia, donde el peronismo/kirchnerimo pierde en forma ininterrumpida desde 2005, marcaría un hito. El recuerdo del triunfo de Macri en 2017, que no evitó la crisis casi inmediata, no los desanima. “Nosotros somos peronistas”, se entusiasman en Balcarce 50.

Con el mismo énfasis en el Gobierno recuerdan que, cuando Fernández sentaba a la mesa a Horacio Rodríguez Larreta en 2020, según todas los sondeos de opinión, volaba en las encuestas. “Supimos construir muchos consensos para la pandemia, tenemos que volver a revalidarlos para la recuperación de la Argentina”, señaló Cafiero frente al Consejo.

Cristina Kirchner había sido la primera en hablar de la necesidad de fijar consensos para una recuperación que llevará más de un mandato de Gobierno y no necesariamente del mismo signo político. 

A pesar de los fuegos artificiales entre el oficialismo y la oposición, cerca del titular de la Cámara Baja -que desde hace tiempo que funciona en tándem con Máximo Kirchner- imaginan -a pesar de los números ajustados- en un congreso más conciliador para los últimos años de Fernández gracias al ingreso de dialoguistas como Diego Santilli, Rogelio Frigerio, Emilio Monzó y hasta la propia Vidal.

Hasta entonces todos los boletos del oficialismos quedaron atados a la imagen negativa de Macri, la razón que hizo que el Gobierno y sus candidatos relegaran -junto al impacto de las fotos de Olivos- un discurso componedor, de futuro. Por eso, el jueves Tolosa Paz -la candidata ungida para llegar al voto blando y desencantado- fue la más vehemente y dura con los opositores.  

Mirá también

Mirá también

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA