De los abucheos a la ovación para el campeón: la Selección, Messi, el Monumental y Bolivia, diez años después

Lionel Messi, la Selección Argentina, la gente en el Monumental y Bolivia de rival por las Eliminatorias. Sí, diez años después todos se volvieron a encontrar en el mismo lugar. Distinto que ayer, pero casi igual, dice la canción de Los Rodríguez en la voz de Andrés Calamaro. Y algo así se debe haber sentido…

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Lionel Messi, la Selección Argentina, la gente en el Monumental y Bolivia de rival por las Eliminatorias. Sí, diez años después todos se volvieron a encontrar en el mismo lugar. Distinto que ayer, pero casi igual, dice la canción de Los Rodríguez en la voz de Andrés Calamaro. Y algo así se debe haber sentido Messi, parecido al de hace una década, aunque con otra cara, con una sonrisa de campeón de América.

El contraste entre el ayer y el ahora es notorio y un lindo desafío sería determinar en qué momento el público en general terminó de adoptar a Leo como ídolo. Lo que está claro es que la copa en el Maracaná fue el punto definitivo de una historia de amor que fue de menos a más con inestabilidades varias en el medio.

El ayer se remonta al viernes 11 de noviembre de 2011. Argentina enfrentaba a Bolivia por la tercera fecha de las Eliminatorias para Brasil 2014. El equipo de Alejandro Sabella llegaba tras una dolorosa derrota 1-0 contra Venezuela en Puerto La Cruz. Y el Monumental habló: apenas se vendieron el 30 por ciento de las entradas pese a que jugaron Messi, Higuaín, Gago, Mascherano, Pastore y varios más. Un número impacta: tan solo 200 personas pagaron para ir a la San Martín alta aquella tarde. Lo demás se conoce: el partido terminó 1-1 con goles de Moreno Martins y Ezequiel Lavezzi.

Argentina empató 1-1 con Bolivia el 11 de noviembre de 2011. Foto: Ricardo Alfieri

Messi fue el único que no fue silbado en esa jornada. Pero tampoco fue ovacionado, más allá del fervor del comienzo del juego. Los cánticos y aplausos fueron para Juan Román Riquelme, que estaba afuera por lesión, y para Clemente Rodríguez. La aprobación para el lateral izquierdo de Boca tenía una clara intencionalidad: reprobar al resto.”Clemente/Clemente/Clemente”, fue lo que bajó desde las tribunas cuando el árbitro pitó el final. “Nos gustaría jugar con la cancha llena, pero nosotros sabemos que no contagiamos desde los resultados ni desde el juego”, explicaba el rosarino luego de la pálida igualdad.

Y el ahora es la fiesta que vivió el Monumental, que volvió a recibir público después de más de 18 meses. Fueron más de 300.000 las personas que intentaron conseguir un ticket por internet para ver a Messi con la copa. Claro, llegó el contagio del que hablaba Lionel en 2011. Los afortunados fueron 21.000 y muchos de ellos se empaparon yendo a retirar las entradas. Pero poco les importó porque el amor es más fuerte, como exclama otra canción popular.

El fútbol es apasionante porque, entre muchas otras cosas, es cambiante. Hace 10 años la indiferencia reinaba para con la Selección de Messi y el Monumental lucía semi-vacío para recibir a Bolivia en una tarde soleada, ideal para mirar al mejor del mundo. Una década más tarde, no hay mal tiempo, viento ni lluvia que detenga el deseo de ver a Messi, el ídolo rosarino, con la 10 en la espalda, con la cinta en un brazo y con la copa, por fin la copa, bien alta entre sus manos. 

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