De la rosca fallida, al coqueteo con la oposición: la cocina de la candidatura de Florencio Randazzo

Desde hace meses, por fuera de las internas de las dos coaliciones más relevantes del país, tanto el Frente de Todos como Juntos por el Cambio alinearon su estrategia electoral en la búsqueda de los “votos del centro”. Hasta ahora, ningún partido o alianza política había logrado capitalizar a ese porcentaje del electorado que podría…

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Desde hace meses, por fuera de las internas de las dos coaliciones más relevantes del país, tanto el Frente de Todos como Juntos por el Cambio alinearon su estrategia electoral en la búsqueda de los “votos del centro”. Hasta ahora, ningún partido o alianza política había logrado capitalizar a ese porcentaje del electorado que podría comerle votos tanto al oficialismo, como al principal partido de la oposición. Es por eso que el anuncio de Florencio Randazzo -esperado desde hace tiempo por ambos sectores políticos- cambió el mapa electoral.

“Con respecto al tema electoral, nosotros estamos conformando una alianza con dirigentes de la política y de la sociedad civil. Pero, fundamentalmente, para generar una propuesta para los problemas que necesita resolver la Argentina. Vamos a competir este año, pero con perspectivas para el 2023”, confirmó el ex funcionario de Cristina Kirchner, en el marco de un encuentro virtual organizado por la Fundación Konrad Adenauer y la Asociación Civil de Estudios populares.

Según Randazzo, su alternativa de gobierno cuenta con el apoyo del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna; el del ex gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey y el de la diputada nacional Graciela Camaño; tres de las figuras que supieron convertirse en referentes de la denominada “tercera vía” que, hasta ahora, no logró imponerse en las urnas.

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Además, el ex candidato a senador nacional por Cumplir (en la elección del 2017 en la que enfrentó a la ahora vicepresidenta) también aseguró que acordó con “dirigentes que en algún momento estuvieron en Cambiemos y otros que estuvieron en el radicalismo”.

“El objetivo es construir una fuerza política alternativa. Estamos dispuestos a sumar a todos los que tienen una visión parecida. No preguntamos de dónde vienen, sino a dónde queremos ir. El extremismo de un lado y del otro fue un pésimo negocio para los argentinos, que hoy tienen a más del cincuenta por ciento de los trabajadores en la informalidad, con una tasa de desocupación de 14 puntos y pobreza cerca del cincuenta por ciento”, sumó, ya en tono electoral.

Randazzo también recordó el fracaso que significó la derrota electoral que le puso fin al concepto de la “ancha avenida del medio” y aclaró que su posición ya no es de centro. “Nosotros vamos para otro lado. De cada diez pibes, siete son pobres. Está claro que el camino que han elegido es equivocado. Venimos a ofrecernos como una alternativa y creemos que es posible tener un buen resultado en esta próxima elección”, aseguró.

Las aspiraciones del ex ministro de Transporte no son sólo legislativas, claro está. “Estamos armando una alternativa más que electoral, de gobierno; de cara al 2023, que tiene una estación intermedia, que es el 2021, para solucionar los problemas que tiene la Argentina, que todos conocemos, pero que nadie se anima a afrontarlos como corresponde, para tener un país que pueda afrontar una senda de crecimiento y desarrollo”, agregó.

Para comprender los alcances del anuncio, hay que recordar un pasado no tan lejano. Las aspiraciones presidenciales de Randazzo tuvieron su expresión en el año 2015, aunque el por entonces ministro de Cristina Kirchner no logró el apoyo necesario del por entonces Frente para la Victoria. “No fui candidato a gobernador en 2015 cuando Cristina me pidió que sea candidato a gobernador porque había dicho públicamente que no iba a ser candidato a gobernador y seguramente hubiera sido gobernador”, recordó en esta oportunidad.

Dos años más tarde, con una fuerte crítica a la “polarización” de las legislativas y ya con Mauricio Macri en el poder, peleó por una banca en el senado con el Frente Justicialista Cumplir y salió cuarto. El apoyo a la candidatura de Alberto Fernández -posterior al casi consagratorio resultado de las PASO-  y su participación en la campaña fue tomado por muchos del Frente de Todos como un acercamiento y hasta se especuló con la posibilidad de que Randazzo se sumara al gabinete nacional, algo que finalmente no ocurrió.

La relación con el Gobierno se mantuvo tibia, aunque distante, hasta octubre del año pasado. ¿Qué sucedió? Fue el ex intendente de Chivilcoy -y mano derecha de “El Flaco”- Ariel Franetovich quien ofició de vocero extraoficial de Randazzo. En ese momento, uno de los más delicados de la administración de la primera ola de la pandemia, alzó su voz con fuertes críticas dirigidas a la vicepresidenta, a quien la acusó de “estar ejerciendo el poder que no delega al Presidente, en lugar de ejercer la función inherente al legislativo, donde está ella”.

Además, Franetovich apuntó contra La Cámpora y a los espacios ganados por la agrupación de Máximo Kirchner dentro de la estructura del poder: “Hay una gran concentración de Poder por parte de la Conducción de la Agrupación La Cámpora, que ha ocupado la gran mayoría de los ministerios”.

En su momento, desde el albertismo no le “bajaron el precio” a Randazzo, uno de los ex funcionarios que mayor imagen positiva cosechó durante su paso por el poder. “Es muy respetado por todos. Al ‘Flaco’ no lo cuestiona nadie. Pero no es momento de hablar de candidaturas, mucho menos en los medios. Tal vez se cortó solo o fue una expresión de deseo. Nosotros estamos enfocados en la gestión del país y en la administración de la pandemia”, indicaron.

“Si hay algo que se confirmó en las últimas elecciones es que el peronismo no puede volver a dividirse. Entendimos qué fue lo que pasó en el 2017 y por eso trabajamos en la consolidación de una alianza superadora, con la que logramos ganarle a Macri en primera vuelta. No podemos olvidarnos de eso”, reforzaron en ese entonces desde el albertismo.

Si hay algo que se confirmó en las últimas elecciones es que el peronismo no puede volver a dividirse. Entendimos qué fue lo que pasó en el 2017″

En efecto, fue el propio Alberto Fernández quien condujo la campaña de Randazzo en 2017. “Alberto también fue el primero en hacer una autocrítica de lo que había sucedido y tras la derrota se abocó a trabajar en la unificación del peronismo. Dirimió sus diferencias con todos y trabajó sin especular con la candidatura, que lo tomó por sorpresa”, aseguraron.

Tras su fallido intento de dividir las aguas dentro del Frente de Todos, Randazzo se volcó a la construcción de una nueva “tercera vía” con la que volverá a disputar de forma abierta el poder, aunque ahora con el apoyo de los otros desencantados de Cambiemos y del radicalismo.