Por escalera o por ascensor, el precio de la carne siempre sube

Entre las mil preguntas sin respuesta con las que debemos convivir los argentinos hay una que tal vez sea la más difícil de asimilar: ¿hasta cuándo va a subir el precio de la carne? El primer dato que hay que destacar es que en términos reales, el precio de la carne no aumentó durante el…

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Entre las mil preguntas sin respuesta con las que debemos convivir los argentinos hay una que tal vez sea la más difícil de asimilar: ¿hasta cuándo va a subir el precio de la carne?

El primer dato que hay que destacar es que en términos reales, el precio de la carne no aumentó durante el último mes. Aunque desde abril de 2020 los precios promedio crecieron un 65,3 por ciento, la variación en el último mes fue de solo el 3,4 por ciento, por debajo del índice de inflación.

Con el objetivo de contener los precios de un producto central para la paz social, el Gobierno viene echando mano a todo tipo de herramientas oficiales y extraoficiales. Entre las segundas se cuentan las declaraciones azarosas de funcionarios que amenazan con cerrar exportaciones y la sanción a algunos actores de la comercialización como la cadena Coto, a la que le impidieron operar en el Mercado de Liniers. Entre las oficiales, la implementación de un nuevo registro de exportadores y el acuerdo de cortes a precios populares son las principales cartas.

“La sumatoria de ROE (registro de exportadores), amenazas a Coto, retenciones, precios mínimos de exportación, amenazas de (Paula) Español, 6.000 toneladas mensuales de precios cuidados, declaraciones juradas de exportaciones de carne… algún efecto tendría que tener”, afirma el analista del mercado de ganados y carnes Ignacio Iriarte, aunque no se muestra demasiado convencido de que con todo esto se vaya a evitar una nueva escalada de precios.

Lo cierto es que, pensando en los preceptos básicos de la oferta y la demanda, en la base de la cadena productiva hay dos factores que pronostican un alza sostenida: el precio de los terneros y el valor del maíz. El analista Víctor Tonelli explica que la oferta de carne actual está restringida por una indisponibilidad de ganado para engorde. Buena parte de los terneros que habitualmente son destinados a un corral para comer maíz durante 3 o 4 meses y luego ser faenados vienen siendo enviados al campo para ser engordados en un sistema más pastoril. “Esto demora la salida de los animales a faena hasta que se cierre el nuevo circuito. Por ahora estimamos que esto ocurrirá no antes de los próximos 3 a 4 meses”, explica Tonelli.

Respecto de la demanda, el analista dice que si bien el consumidor argentino está con bajos ingresos, existe un segmento cuya demanda es inelástica al precio en la búsqueda de carne proveniente de ganado bien alimentado y, como la oferta es baja, presiona los precios al alza. Esto puede observarse con claridad en el último informe de precios difundido por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), que remarca que en los puntos de venta que atienden en barrios de nivel socioeconómico alto el incremento del precio de la carne entre marzo y abril alcanzó el 5,4 por ciento, muy por encima del 3,4 promedio, mientras que en barrios de nivel socioeconómico medio y bajo los aumentos fueron del 2,7 y 3,2 por ciento respectivamente. Lo mismo sucede cuando se segmenta los aumentos por tipo de carne: la que proviene de novillitos, de mayor calidad, aumentó 5,5 por ciento mientras que la carne de novillo aumentó solo 0,2 por ciento y la de vaquillonas y terneras 2,4 por ciento.

A esa diferenciación parecen apuntar algunas de las medidas del Gobierno, como la implementación de cortes a precios populares. Seis mil toneladas mensuales de tira de asado, vacío, matambre, tapa de asado, bola de lomo, carnaza, falda, roastbeef y paleta permanecerán contenidos en ciertos puntos de venta a partir de un acuerdo con algunos de los abastecedores. “El acuerdo de precios alcanza el 4 por ciento del consumo total y sirve como referencia de precios para que el que pone precios muy altos quede fuera de mercado”, explica Tonelli.

Pero Leonardo Rafael, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores, es escéptico respecto al efecto que tiene la medida en el bolsillo de quienes más la necesitan. “Creo que el Gobierno en muy pocos aspectos puede contener los precios del mercado, a menos que lo intervenga. Lo que pueden ver es cómo acomodan con la barata una foto, para mostrar que están haciendo algo, pero con la barata apuntada a los hipermercados no cumplen los efectos que debería tener porque la gente a la que apunta la barata no llega a los hipermercados, la gente de menores recursos va a las carnicerías de barrio”, asegura, y agrega: “Es muy difícil entender hasta dónde van los aumentos porque el precio de la hacienda lo digitan la invernada y el maíz. Además también hay aumentos de impuestos, insumos, combustible”.

Por su parte, Tonelli dice: “No hay forma de controlar precios, pero si se entiende cómo funciona y qué pasa se puede morigerar la suba”.

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