Incentivan a colonos a recuperar teales ante la creciente demanda

La producción de té está atravesando su mejor momento. Nuevos mercados internacionales y una industria en pleno auge, con mayor cantidad de hectáreas de cultivo, marcan el ritmo de una actividad que crece a pasos agigantados, con cada vez más familias productoras en la Tierra Colorada.Esta bonanza no fue siempre tal, puesto que tiempo atrás,…

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La producción de té está atravesando su mejor momento. Nuevos mercados internacionales y una industria en pleno auge, con mayor cantidad de hectáreas de cultivo, marcan el ritmo de una actividad que crece a pasos agigantados, con cada vez más familias productoras en la Tierra Colorada.

Esta bonanza no fue siempre tal, puesto que tiempo atrás, muchos productores de la región debieron abandonar sus teales debido a una enorme crisis que golpeó a ese rubro. Como se recordará, hasta hace unos años incluso hubo una merma en la compra produciendo un sobrestock de materia prima.

Sin embargo, la actividad ahora se levanta con mayor fuerza y demanda, lo que hace también que se intente recuperar aquellas hectáreas de cultivo que debieron abandonarse tras la mala temporada.

Es lo que está ocurriendo en la localidad de San Pedro, donde el sector productivo agropecuario representa el motor de la economía y este año así como la yerba mate, el té está arrojando números alentadores.

Estas cifras provienen de una alta demanda del producto para la exportación, asociado justamente a la aparición de nuevos mercados internacionales como los de países árabes (ver Nuevos mercados…) y una disminución de kilos cosechados a consecuencia de la sequía, siendo favorable además el pago al contado, factores claves que incentivan a los productores a que vuelvan a podar los teales que habían quedado rezagados.

Fuerte repunte

La actividad tealera presentó sin dudas un importante repunte en la localidad de San Pedro en los últimos meses, teniendo en cuenta que muchos colonos habían abandonado el cultivo por la baja rentabilidad y pérdida en las cosechas por no contar con mercado de venta.

Ese panorama desalentador presenta hoy un cambio de expectativa y quienes soportaron los años duros, se encuentran motivados, logrando cosechar entre 10 y 13 mil kilos de té por hectárea, e incluso algunos productores trabajan con casi 150 hectáreas.

De acuerdo a lo que sostienen los productores, este buen pasar se debe principalmente a la alta demanda de las empresas exportadoras, lo que resulta positivo en muchos sentidos, no sólo para la misma empresa sino para sus proveedores de materia prima, además de los trabajadores y familias que de ello dependen para vivir.

En el caso puntual del municipio de San Pedro, se reactiva además la mano de obra con la puesta en funcionamiento de nuevas industrias.

Hasta el momento son tres industrias -entre secaderos y acopiadoras de té- las que están en funcionamiento y existe la posibilidad de la instalación de una cuarta empresa que se pondría en marcha, con una industria de enormes capacidades, generando un importante movimiento económico en la localidad.

Al respecto, el productor Carlos Fernández que cuenta con 140 hectáreas, de las que obtiene más de 2,5 millones de kilos, hizo referencia a este repunte.

“El año fue excelente y el que viene puede ser mejor aún porque no alcanzó la producción a nivel provincial, si bien tuvimos menor cantidad de kilos por la sequía, así como entregamos podíamos cobrar al contado, cuando el año pasado los cheques eran a 120 días. Después de años muy complicados este año no tuvimos que tirar té”, indicó con buen ánimo el productor sampedrino.

Como las condiciones del mercado para el té avizoran un buen futuro, se motiva a los productores que años atrás abandonaron los cultivos de té que vuelvan a podarlos y a producir.

En San Pedro son cientos las hectáreas que están abandonadas, en zonas como Siete Estrellas, Las Minas y San Lorenzo.

“Este año se vendió todo, y todo indica que el año que viene no daremos abasto con la cantidad de hectáreas en San Pedro”, expresó Fernández.

Al tiempo que coincidió en que “estaría bueno que los colonos que abandonaron el cultivo puedan recuperarlos. Entendemos que el productor tealero sufrió mucho y está un poco incrédulo, pero todo indica que la situación viene mejor”.

Condiciones climáticas

Misiones es una tierra rica para el cultivo pero que sufre mucho los cambios repentinos de clima. Es así que de las lluvias copiosas hace unos años, se pasó la sequía prolongada que sigue preocupando a los productores.

En cuanto a la disminución de los kilos a consecuencia de la falta de lluvia, desde el sector tealero se indicó que ronda entre el 35 y el 40 por ciento.

Esto fue ratificado por el productor Eduardo Aberle, quien además trabaja con 65 hectáreas de té.

“Está siendo un año complejo desde el ámbito climático, la sequía afectó el brote del té, lo que disminuye notablemente la producción, eso hizo que el clúster tealero esté con faltantes”, dijo.

Mientras, consideró que “también el precio de hoy es 5 centavos de dólar cuando se solía pagar años atrás 7 centavos, es decir, que tendríamos que estar recibiendo 10,50 pesos por kilo. Es un cultivo que demanda mucha inversión ante el precio del producto que debería ser mejor y tornar rentable”.

Cabe destacar que la planta madura mide alrededor de un metro de alto. La primera poda debería hacerse aproximadamente a los dos años de la plantación. Luego, se lleva a cabo una pequeña poda una vez al año. En tanto, las podas importantes, cuando se quitan todas las hojas y ramas secundarias para favorecer el rejuvenecimiento, se lleva a cabo cada tres o cuatro años.

Todo este proceso requiere de inversión, tiempo y trabajo por lo que los productores necesariamente se esfuerzan para conseguir ganancias con cada hectárea plantada.

En tanto, en el caso de algunos secaderos, también fue notoria la demanda, tanto que se presentaron nuevos compradores al contrario de lo que ocurría años atrás, época en la que -según manifestaron- luchaban para poder vender algo de la producción de la zona.

Hace tiempo, Misiones es la principal exportadora de té, siendo sus principales compradores países como Rusia, Chile o Estados Unidos, que representan –como en el último caso- alrededor del 70 por ciento de la producción total.

El 95% de la producción se exporta, quedando solamente el 5% para consumo interno. Y a pesar de que el mercado internacional es exigente, debido principalmente a la alta demanda, el té misionero supera las expectativas en calidad y responsabilidad. Mercados como el de Estados Unidos (destino del 75% de producto exportado) así lo refieren. En ese marco, una de las empresas más importantes de la actividad en la región, Klimiuk Infusiones, logró conseguir la certificación Halal, lo que le abrió nuevos mercados internacionales.

Los productos Halal tienen una apertura a cinco mercados de sobremanera importantes: Medio Oriente, Europa (principalmente Francia y Holanda), Asia Pacífico (donde Malasia es el referente Halal más importante), Estados Unidos, y Australia.

De esta manera, el té misionero sigue abriéndose al mundo con una marca de calidad.