Cinco claves para entender la pelea Martín Guzmán-Federico Basualdo

El conflicto Martín Guzmán Federico Basualdo es relevante en términos económicos y políticos. De la discusión entre el ministro que busca un aumento de las tarifas de luz de 15%, y el subsecretario 9%, se desprenden al menos cinco debates relevantes en distintas áreas que pueden organizarse del siguiente modo: El impacto microeconómicoLa discusión entre…

cinco-claves-para-entender-la-pelea-martin-guzman-federico-basualdo

El conflicto Martín Guzmán Federico Basualdo es relevante en términos económicos y políticos. De la discusión entre el ministro que busca un aumento de las tarifas de luz de 15%, y el subsecretario 9%, se desprenden al menos cinco debates relevantes en distintas áreas que pueden organizarse del siguiente modo:

El impacto microeconómicoLa discusión entre el ministro y el subsecretario es relevante para el bolsillo de los consumidores y los planes de inversión (y producción) de las empresas.

En el primero punto, Guzmán impulsa lo que se llama segmentación de las tarifas.

¿Qué es la segmentación de las tarifas?

Identificar la capacidad de pago de los usuarios y cobrar una tarifa en consecuencia de sus ingresos. Los usuarios de menor capacidad de pago enfrentarán tarifas menores. Pueden definirse distintos esquemas, por ejemplo, uno que “premie” consumos bajos y penalice altos u otro que dicte aumentos horizontales de tarifas que tendrán más peso en los hogares que dedican mayor proporción de su ingreso al pago de servicios energéticos.

El Gobierno impuso un esquema de tarifa social que alcanza a aquellos titulares de planes sociales, quienes cobran seguro de desempleo, monotributistas sociales y cuyos destinatarios son identificados mediante datos del ANSES y les permite recibir descuentos escalonados en los consumos de energía.

Por su parte, para las empresas, la discusión de cobrar su servicio (distribuidoras) es relevante para proyectar su cash flow y definir qué inversiones llevar a cabo. El congelamiento de tarifas lleva ya dos años años. 

Según Alejandro Einstoss, economista de la UBA y del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, los subsidios favorecen al 30% de la población que concentra el 60% del ingreso de la economía. “El Instituto Patria tiene un punto: si se aplicaran aumentos de tarifas para cumplir la meta de Guzmán las boletas llegarían a los domicilios para fines de julio, en vísperas de las elecciones”, precisó Einstoss a Clarín días atrás.

El impacto macroeconómicoEl efecto sobre la inflación y las cuentas fiscales de aumentar las tarifas de luz 9% o 15% según economistas consultados sería marginal para este año, la diferencia son décimas del PBI.

Para Guzmán hay otro efecto más inmediato: cree que la economía no sostendrá su recuperación en 2022 si la industria tiene que volver a importar combustible. A la Argentina le faltan dólares y las divisas que genere en los próximos años deberán ser para pagar la deuda.

El impacto fiscal de la discusión sobre los subsidios implica una discusión de más mediano plazo: si el congelamiento de tarifas se sostiene el Tesoro acumulará una deuda significativa. Un tercio del aumento del gasto público entre 2005 y 2015 fue el rubro subsidios.

Guzmán presupuestó gastos en subsidios por $ 627.000 millones (1,7% del PBI), la mayor parte van a la luz. Pero los subsidios vienen creciendo a un ritmo mayor al esperado (en el primer trimestre subieron 70%) y faltan gastos que imputar en ese monto como el Plan Gas, los subsidios de Cammesa y el aumento por el costo de importación.

Guzmán tiene como meta de déficit fiscal de 4,5% del PBI. Su plan es financiar dos terceras partes de este mediante emisión monetaria y el resto pidiendo prestado en el mercado doméstico. Si el rojo fiscal aumenta de la mano de los subsidios significará más emisión o más deuda.

El incremento de este rubro del gasto significa el 15% del aumento del gasto total. 

El impacto para negociar y evitar el default con Club de París y el FMILa discusión sobre los subsidios con el FMI viene de hace años. Incluso en la época de Roberto Lavagna. Por motivos microeconómicos y macroeconómicos el staff del Fondo plantea repensar el esquema de subsidios y ordenarlos dentro de una trayectoria a la baja y sostenida en el tiempo.

Pero además, el conflicto entre el ministro y su subsecretario desdibuja la figura de Guzmán ante el staff del FMI. En el organismo desde hace meses ven con preocupación que el ministro no es la persona que tiene la última palabra y miran cada vez más de cerca a Axel Kicillof. Ven cómo el gobernador y economista gana peso en decisiones y tiene apoyo de Cristina Kirchner.

Hace unas semanas Alejandro Werner, director del FMI, hizo referencia a las diferencias de visiones dentro del Gobierno.

El país tiene que pagar vencimientos en septiembre y diciembre y todo indica que los hará con los DEG que recibirá del FMI. Pero luego vendrán vencimientos en enero y en marzo: US$ 738 millones y US$ 2.901 millones respectivamente. El Gobierno pretende que el FMI refinancie esos pagos. Para ello hará falta un acuerdo.

La discusión Guzmán vs. KicillofGuzmán y Kicillof se conocieron en la Asamblea Anual del FMI en 2015. Compartieron una reunión junto a Joseph Stiglitz (el gobernador era ministro de Economía y Guzmán trabajaba con Stiglitz).

Ambos tienen mirada diferentes no sólo sobre la economía sino sobre qué fallo en el kirchnerismo. Para Guzmán incentivar la demanda de manera permanente sin generar los incentivos para que la oferta acompañe ese crecimiento, es un camino de ida que, tarde o temprano, generará tensiones inflacionarias. Kicillof no sólo no cree en esa teoría sino que además no simpatiza con críticas a su gestión o al kirchnerismo. Para el gobernador la inflación es culpa una pelea entre empresarios y trabajadores en la que los primeros tienen las de ganar.

Guzmán y Kicillof provienen de la academia. Jamás trabajaron en el sector privado. Guzmán se especializó en el estudio de reestructuraciones de deudas soberanas. Kicillof en la historia del pensamiento económico bajo una óptica marxista. Los trabajos de Federico Basualdo (y su padre Eduardo) sobre los balance de las empresas energéticas, se inscriben dentro de esa tradición que tejió Kicillof: describir y entender más la conformación de un patrimonio (como una suerte de acumulación originaria) que el funcionamiento de la economía.

Guzmán está a favor de aplicar la menor cantidad de restricciones a la economía de cara a la pandemia, cuidar la emisión de dinero y firmar un acuerdo con el FMI cuanto antes. Kicillof alienta cerrar las actividades lo máximo posible, aumentar la emisión y demorar el entendimiento con el FMI. Kicillof aspira a ser Presidente en 2023. 

El impacto políticoEn la Casa Rosada sostienen que Martín Guzmán seguirá en su cargo. Y que Federico Basualdo se irá, pero no ahora.

En el kirchnerismo aseguran que no. Que el subsecretario de Energía Eléctrica continuará en su cargo. Kicillof defendió a Basualdo. f

Guzmán le pidió la renuncia a Basualdo el viernes pasado. A los pocos minutos se supo que el funcionario no se iba sino que el kirchnerismo apoyaba a Basualdo. Y que el aumento de las tarifas no iba a ser el 15% que pretendía Guzmán (inicialmente pretendía 40% de alza). En el Boletín Oficial se publicó que el incremento sería por única vez por 9%.

“La incapacidad de Alberto Fernández para destituir a un subsecretario abre una crisis política en Argentina”, tituló el diario El País. 

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA