Jorge Takla: “Si fuese creada hoy, ‘Rigoletto’ sería censurada de inmediato”

El régisseur brasileño Jorge Takla debuta hoy en el Colón con Rigoletto, la obra maestra de Giuseppe Verdi que subirá con dirección musical del italiano Maurizio Benini y el talentoso barítono argentino Fabián Veloz en el rol protagónico.De padre libanés y madre brasileña, Takla inició su formación en el Conservatorio de Arte Dramático de París…

Jorge Takla: “Si fuese creada hoy, ‘Rigoletto’ sería censurada de inmediato”

El régisseur brasileño Jorge Takla debuta hoy en el Colón con Rigoletto, la obra maestra de Giuseppe Verdi que subirá con dirección musical del italiano Maurizio Benini y el talentoso barítono argentino Fabián Veloz en el rol protagónico.

De padre libanés y madre brasileña, Takla inició su formación en el Conservatorio de Arte Dramático de París cuando su padre fue nombrado embajador del Líbano en Francia. En la París de fines de los ‘60 y los ‘70 Takla conoció las novedosas visiones de realizadores como Giorgio Strehler, Patrice Chéreau y el argentino Jorge Lavelli, cuya célebre y escandalosa puesta del Fausto de Gounod recuerda muy especialmente.

De padre libanés y madre brasileña, Takla llegó a la ópera tras una larga trayectoria en musicales y obras de teatro. Lo sedujo, entre otras cosas, “el hecho de que la gente asiste a la ópera para ver sangre”. (Foto: Juan Manuel Foglia)

Takla actuó y dirigió en el Teatro LaMama de Nueva York entre 1974 y 1977, y su carrera registra un centenar de musicales y obras de teatro. La ópera llegó más tarde. “Un día -cuenta Takla- el director musical de un espectáculo de cabaret en el que estábamos trabajando me dijo: ‘Tenés que hacer una ópera’. Fue Las bodas de Fígaro, en 1989. Fue un éxito, y después no paré, aunque no hice tantos títulos como hubiese querido, ya que yo tengo una productora que me obliga a otro tipo de espectaculos. Nunca tenía el tiempo suficiente, y además, por lo general pagaban muy mal. De cualquier forma, hoy prefiero producir menos y aceptar más óperas. Me resulta mucho más interesante que los musicales y el teatro, entre otras cosas, porque hay una situación performática prácticamente atlética. Además del hecho de que la gente asiste a la ópera, entre otras cosas, para ver sangre, lo que no deja de inquietarme.

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-¿Cómo imaginó este Rigoletto?

-Es la primera vez que la hago. Es una obra que me fascina, entre otras cosas porque su tema es muy actual, al punto que si fuese una obra creada hoy sería censurada de inmediato. Nadie tendría el coraje de escribir una obra que habla tan abiertamente de corrupción, perversión, abuso de poder, violación, acoso, bullying. Todo es muy actual. Por eso decidí mantenerla en su época y hacer una lectura intepretativa moderna, humana, justamente para mostrar que pasaron los años y nada cambió.

-Acaso su actualidad provenga de cierto anacronismo original, como sostenía Alberto Moravia. No hay en Rigoletto un claro contexto político, ni está el tema del patriotismo.

-Sí, no es como Un ballo in maschera, por ejemplo. Rigoletto es universal, toca un tema que está en el inconsciente colectivo. Por eso creo que atrae tanto al público; no sólo por un aria como La donna è mobile. Por eso quise dejarla en la época, sin aggiornar. Lo dificil es matener el clascismo, pero sin dejarla vieja.

El talentoso barítono argentino Fabián Veloz y la soprano rusa Ekaterina Siurina Castronovo serán los protagonistas de la puesta de “Rigoletto” que se estrena el 12 de marzo en el Colón. (Foto: Arnaldo Colombaroli)

-¿Cómo lo resolvió?

-Básicamente, por medio de una escenografía que enfatiza, más que lo dramático, lo trágico, la maledizione, algo que no es del control del ser humano. Trabajamos mucho con Nicolás Boni (escenógrafo argentino que trabajó en varias oportunidades con Takla) para llegar a este punto. Fue dificil, pero creo que lo logramos. El se inspiró mucho en frescos, pinturas, objetos y esculturas del Palacio del Té, en Mantua. Son elementos que permanecen de manera omnipresente. Y sobre ese fondo, aunque no vistan ropas modernas, los cantantes pueden desarrollar una interpretación que resulte más contemporánea.

-Volviendo sobre el tema de la ópera y lo actual. ¿Qué opina sobre esa Carmen en pretendida clave #MeToo, del italiano Leo Muscato, por ejemplo, donde es Carmen la que termima matando a Don José?

-No la vi, pero fue una polémica mundial. No sé… Me parece que esos aggiornamentos tienen que estar muy pero muy bien presentados y contextualizados para sumar algo a la obra. A veces funciona, otras me incomoda, o a veces consigo abstraerme si los cantantes y las orquesta me llevan en otra dirección. Entiendo que si uno está en una ciudad de Alemania donde se puede ver una Carmen todos los meses, se busque hacer algo diferente para llamar la atención del público. Pero aquí en América del Sur tenemos tan pocas posibildades de ver ópera, que me parece interesante la idea de atraer a las nuevas generaciones presentando las obras más o menos como fueron concebidas. Prefiero eso. Claro que algunas cosas me gustaron mucho.

Sin prejuicios. Takla apuesta a un equilibrio, en el debate entre los defensores del clasicismo y los fanáticos de la “actualización” de las puestas en escena. (Foto: Juan Manuel Foglia)

-¿Podría dar algún ejemplo?

-Cuando debuté con Las bodas de Fígaro en Brasil prácticamente no teníamos presupuesto, entonces hice como si toda la ópera de Mozart transcurriera muy modernamente en la Avenida Paulista. La obra se mantuvo viva y la representación tuvo mucho éxito. Otra vez hice una Bohème ambientada en la París de 1968, y el elenco era tan fantástico que también salió muy bien. Pero generalmente no es mi línea. Tiene que ser algo muy bien fundado, que abra nuevas capas de sentido. Esas cosas no siempre redundan en una mayor universalidad. A veces vuelven la obra más antigua. Lamentablemente, no llegué a ver La bohème en la Luna que hizo Claus Guth en la Opera de París, aunque algunos amigos me comentaron que estuvo muy bien. De todas formas hay que verlo en un teatro: por video o por YouTube es otra cosa.

-¿Y cómo es la situación de la ópera en Brasil?

-Catastrófica.

-¿Por qué?

-Porque una cosa es que haya falta de dinero. Todo bien, podemos entenderlo. Pero lo que ocurre hoy es una completa indiferencia con relación con la cultura en general. Basta ver el nivel del Presidente.

Para Tekla, la actualidad de “Rigoletto” contribuye a que sea interpretada por el público sin necesidad de “aggiornar” su puesta en escena. (Foto: Arnaldo Colombaroli)

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-¿Y cómo era antes?

-En la época del PT era mucho mejor. De repente cayó el nivel de todo. En cultura, en presupuesto, en el nivel de los funcionarios. Hoy no hay con quién hablar. Es imposible hablar con alguien capaz de entender, ya no la importancia de la ópera, sino de la cultura. Es muy violento sentir eso. Aún no puedo digerirlo

-¿Qué pasa en teatros como el Municipal de San Pablo o el Carlos Gómez de Río de Janeiro?

-En San Pablo tendremos, con suerte, dos títulos. Tres, como máximo, y uno de ellos tal vez sea este Rigoletto que estamos haciendo acá. Pero aún no es seguro. En Río de Janeiro todavía no hay nada confirmado. Lo único que verdaderamente funciona en Brasil en términos de ópera es Manaos, una auténtica joya en medio del Amazonas.

Romanticismo con bemoles

Personajes shakespereanos

Estrenada en La Fenice de Venecia en 1851, Rigoletto es una ópera en tres actos con libreto de Francesco Maria Piave sobre la la pieza Le roi s’amuse (El rey se divierte), de Victor Hugo.

La pieza de Hugo conoció la censura, que Verdi debió evitar. El libertino e inescrupulso Francisco I de Francia pasó a ser el Duque de Mantua y el bufón Triboulet del original se convirtió en Rigoletto. También se modificó el título pensado en un principio, La maledizione, al parecer también por causa de la censura.

Rigoletto es un monumento de la ópera romántica, aunque, según Alberto Moravia, sus personajes son renacentistas, y no románticos. “Reconocemos el humanismo renacentista en la totalidad de la imagen del hombre que Verdi nos ofrece. Bajo las abstracciones renacentistas hay un reflejo del hombre completo […]. Verdi nos ofrece una idea plutarquiana -o, si se prefiere, shakespereana- del hombre, una idea que no proviene del decoro y el temor a Dios de la cultura burguesa de su tiempo, sino de la gente pobre del valle del Po”.

Leonardo López Linares y Laura Rizzo alternarán en el rol de Rigoletto y Gilda. (Foto: Arnaldo Colombaroli)

Ocho funciones, dos repartos

Una puesta con un gran protagonista local

Rigoletto subirá en un total de ocho funciones: días 12, 13, 15, 16 17, 19, 20 y 22 de marzo, con un reparto encabezado por el notable barítono argentino Fabián Veloz (12, 15, 17 y 19), que alternará el rol de Rigoletto con Leoanardo López Linares (13, 16, 20 y 22) , y completado por Pavel Valuzhin/Darío Schmunck (El Duque de Mantua), Ekaterina Siurina Castronovo/Laura Rizzo (Gilda), Ricardo Seguei/Leonardo Estévez (Monterone), George Andguldaze/Goderzi Janelidze (Sparafucille), Guadalupe Barrientos/María Luján Mirabelli (Magdalena), Christian Peregrino/Juan Font (Marullo). El Coro Estable será dirigido por Guillermo Martínez.

E.S.

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