La sombra de D Alessio acecha en la causa de la ruta del dinero K

La defensa de Báez quiere que el lobista sea citado a declarar por sus dichos sobre Fariña La sombra de Marcelo D’Alessio, el falso abogado que está preso en Dolores acusado de extorsionar invocando el nombre del fiscal Carlos Stornelli , se extiende como una mancha venenosa y amenaza con embarrar todas las causas donde…

La sombra de D Alessio acecha en la causa de la ruta del dinero K

La defensa de Báez quiere que el lobista sea citado a declarar por sus dichos sobre Fariña

La sombra de
Marcelo D’Alessio, el falso abogado que está preso en Dolores acusado de extorsionar invocando el nombre del fiscal

Carlos Stornelli

, se extiende como una mancha venenosa y amenaza con embarrar todas las causas donde están siendo investigados funcionarios y empresarios kirchneristas. Ahora acecha en la causa contra

Lázaro Báez

conocida como ”

la ruta del dinero K

“.

Las maniobras de D’Alessio inocularon primero su veneno en la causa de los cuadernos de las coimas y fueron usadas por los abogados de los kirchneristas en problemas para pedir la nulidad del expediente, el apartamiento de Stornelli y, en el caso de Cristina Kirchner, para castigar al fiscal en Twitter.

Luego, la ponzoña amenazó con demoler el más explícito de los

casos de corrupción

del kirchnerismo: el que mantiene preso al exsecretario de Obras Públicas

José López

, detenido en un convento con US$9 millones. D’Alessio dijo que eran billetes falsos. Ayer se comprobó que era otra de sus mentiras.

Ahora la mancha tocó el caso en el que está siendo juzgado Lázaro Báez por haber lavado más de US$60 millones de la corrupción. El abogado defensor de Báez y de su hijo Martín, Víctor Hortel, planteó a los jueces que la declaración del arrepentido Leonardo Fariña, que complica a Báez, era inválida porque se trataba de un relato armado por el Gobierno, por el cual Fariña habría cobrado dinero.

La diputada

Elisa Carrió

denunció que el caso D’Alessio es una operación montada por el kirchnerismo desde la cárcel para derrumbar las causas en su contra. Mientras la Justicia investiga si hay o no asidero en esta denuncia, los abogados de los acusados usan los dichos de D’Alessio como si fueran hechos.

Para sostener sus afirmaciones, Hortel pidió a los jueces Néstor Costabel, María Gabriela López Iñíguez y Adriana Palliotti que llamen a declarar a D’Alessio.

Es que D’Alessio, en sus inacabables conversaciones con el empresario Pedro Etchebest, a quien extorsionaba, le dijo que Fariña había cobrado dinero del Gobierno y apuntó a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Hortel quiere que declare D’Alessio para reafirmar la versión de que a Fariña lo prepararon agentes de inteligencia para que repitiera una versión que incrimina a Báez. El pedido fue replicado por la defensa del contador Daniel Pérez Gadín.

Los jueces le dijeron en plena audiencia “téngase presente” y seguramente le darán una respuesta en la próxima jornada del juicio, prevista para el miércoles.

Hortel ya fracasó con un intento de lograr la libertad de sus clientes usando el caso D’Alessio. Hace unas semanas pidió la excarcelación de Báez al sostener que no estaban garantizadas las condiciones de su detención, a partir de que se conocieron las escuchas que había ordenado la Justicia sobre los teléfonos de los pabellones del penal.

El juicio de “la ruta del dinero K” se originó a partir de la investigación de Jorge Lanata en
PPT, donde Fariña declaró que había lavado plata de Báez. Lo mismo dijo el financista Federico Elaskar.

El juez

Sebastián Casanello

y el fiscal

Guillermo Marijuan

investigaron el caso con la colaboración de la UIF y la Justicia de Suiza y pudieron establecer que al menos US$60 millones salieron del país mediante operaciones financieras efectuadas desde la Rosadita, una cueva de Puerto Madero, y que fueron canjeados por bonos de la deuda en el exterior y, lavados, regresaron a la Argentina.

En este caso están siendo juzgados Báez y otros 24 procesados, entre ellos sus cuatro hijos, además de Jorge Chueco, Pérez Gadín, y el propio Fariña, como acusado protegido.

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