#FemicidiodeFiorella: Familiares esperan la indagatoria al principal sospechoso

“Queremos saber qué dice, cómo avanza la causa. Vamos a ver un abogado, no sé, pero seguiremos de cerca lo que pasa”, esta frase corresponde a Mercedes Pereyra, mamá de Fiorella, en medio del abismo del dolor absoluto.  Se espera que en la mañana de este jueves, Leopoldo B. de 21 años declare en relación a…

#FemicidiodeFiorella: Familiares esperan la indagatoria al principal sospechoso

“Queremos saber qué dice, cómo avanza la causa. Vamos a ver un abogado, no sé, pero seguiremos de cerca lo que pasa”, esta frase corresponde a Mercedes Pereyra, mamá de Fiorella, en medio del abismo del dolor absoluto. 

Se espera que en la mañana de este jueves, Leopoldo B. de 21 años declare en relación a la muerte de Fiorella Itatí Aghem, la joven que fue encontrada asesinada en medio de un yerbal en la localidad de San Vicente.

Leopoldo B. es el principal sospechoso de la muerte de la joven y se encuentra detenido desde el pasado lunes, día en que un hombre que pulverizaba una plantación de yerba mate se topó con su cuerpo. 

Relación tóxica


La víctima y el presunto femicida se conocían desde la niñez, fueron compañeros de colegio y hasta compartieron la catequesis. 

En tal sentido, varios allegados consideraron que ambas familias sabían que se trataba de una relación tóxica, aunque sólo del lado de Fiorella habrían intentado diferentes estrategias para evitar la tragedia. 

En un sentido sermón de despedida, el sacerdote Marcelo Szyszkowski subrayó que “por más que lo intentemos, no hay palabras que describan el dolor y solamente en la fe encontramos consuelo”. 

El religioso fue más allá y apuntó a las falencias de una sociedad que minimiza la violencia o mira para otro lado, al tiempo que instó a los padres a formar a sus hijos en valores sanos y positivos. 

Lamentó la pasividad de “una ciudad que permanece muda y sorda ante hechos de violencia, maldad, inseguridad”, donde existen “relaciones enfermizas, círculos viciosos donde uno se quiere imponer al otro. ¿Qué estamos esperando como sociedad para despertar y abrir los ojos?”.

Y agregó: “Muchas veces se nos reclama a los cristianos que no hacemos nada y tal vez nuestro pecado como familia y como sociedad es tolerar la violencia y el maltrato en una avalancha que se torna imparable”. 

Por ello, Szyszkowski pidió que los jóvenes no toleren el maltrato ni la manipulación y que “despierten al amor verdadero, no se dejen manipular. Y confíen en sus padres, porque siempre van a buscar lo mejor”. 

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